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LAS PALMAS: Manolo, Felipe, Roque, Julio II, Estévez, Román (Min. 67, Calvo), Félix, Páez (Min. 46, Martínez), Pepe Juan, Saavedra y Juani.
ATHLETIC: Zubizarreta, Urkiaga, Licernazu, Núñez, De la Fuente; Sola (Min. 71, Noriega), De Andrés, Urtubi; Dani, Sarabia (Min. 79, Julio Salinas) y Argote.
Goles: 1-0: Min. 3; De Andrés, en propia puerta. 1-1: Min. 12; Sarabia. 1-2: Min. 40; Dani. 1-3: Min. 57; Sarabia. 1-4: Min. 69; Argote. 1-5: Min. 89; Urtubi.
Árbitro: Ramos Marcos. Mostró cartulina amarilla a Román y Félix, por el Las Palmas; Sola y De Andrés, por el Athletic.
Incidencias: Lleno en el estadio Insular, con más de 5.000 seguidores rojiblancos. luis de la Fuente, Santi Urkiaga, Txetxu Gallego y Carlos Meléndez se lo pueden contar. Los componentes de la plantilla de Joaquín Caparrós disponen dentro del vestuario de estos tres testimonios en primera persona. El hoy delegado del primer equipo, el responsable de logística de Lezama, el encargado del material y el entrenador de porteros formaban parte de la tropa de Javier Clemente que conquistó el título de Liga número 7 del Athletic. Los cuatro, cada uno en su faceta, conviven a diario con los actuales leones. Son la herencia del Athletic txapeldun. Mañana se cumplen 25 años de ese éxito que dio paso a un bienio en el que se escribieron las que son las últimas páginas brillantes de la historia de la entidad. La tarde del 1 de mayo de 1983 marcó un hito. Ayer también se cumplieron 24 años del segundo entorchado liguero consecutivo. El lunes, 5 de mayo, se celebrará la misma efemérides del que es hasta la fecha el último título del Athletic, la Copa número 24.
Dicen que un pueblo sin memoria es un pueblo enfermo. El Athletic la tiene. Está vivo. 25 años dan paso a otra generación, que tiene un espejo donde mirarse. Las Bodas de Plata de ese séptimo título de Liga permite echar una mirada al pasado más hermoso. Aquel 1 de mayo de 1983, Día Internacional del Trabajador, el conjunto rojiblanco abrió un etapa inolvidable. Toca recordarla. Porque a los aficionados de nuevo cuño les queda el recuerdo del subcampeonato en la campaña 1997-98, la del Centenario. Aquel segundo lugar, que dio el histórico billete a la Liga de Campeones, se celebró por todo lo alto. No tuvo, eso sí, credencial de título. No surcó, por tanto, la gabarra por la ría del Ibaizabal.
Sí lo hizo el 3 de mayo de 1983. Otro hito. Aquella gabarra, cedida por la Autoridad del Puerto Autónomo de Bilbao, partió desde el Abra hasta el puente del Ayuntamiento bilbaino en loor de multitudes -se cifró en un millón de personas congregadas en las dos márgenes-. Zubizarreta, Cedrún, Meléndez, Urkiaga, Núñez, Goikoetxea, Gisasola, Liceranzu, De la Fuente, Tirapu, Patxi Salinas, Bolaños, Gallego, Sola, De Andrés, Urtubi, Elgezabal, Rastrojo, Oskar Vivanco, Sarabia, Argote, Dani, Noriega, Julio Salinas y Arrien fueron los componentes de aquella plantilla, con Javier Clemente al mando y con Pedro Aurtenetxe en la jefatura del club.
Toca también hacer memoria. Un cuarto de siglo de historia lo merece. Aquel 1 de mayo de 1983, 5.000 seguidores se desplazaron hasta las Islas Canarias, que fueron más afortunadas que nunca. La expedición oficial lo hizo en su vuelo en un Boing 727. A 4.000 kilómetros de Bilbao. Tres horas largas. El Insular, bajo el sol que no se toma vacaciones en la isla de Gran Canaria, se erigió en una sucursal de Bilbao. El resto de la afición se tuvo que encomendar a los aparatos radiofónicos para seguir un partido con trazas históricas. El sistema pay per view era por entonces sinónimo de ciencia-ficción.
Los menos jóvenes no olvidarán aquella tarde. Los más jóvenes tendrán que echar mano de la hemeroteca o de internet para hacerse una idea. Porque aquel encuentro que cerraba la Liga 1982-83 no pudo empezar con peor pinta para los de Clemente, ya que De Andrés, hoy ojeador del Athletic, marcaba en propia puerta en una acción fortuita. Para tirarse de los pelos. Al Athletic sólo le valía ganar y que el Real Madrid, que partía como favorito y que contaba con un punto más, sucumbiera ante el Valencia, que se jugaba la permanencia en un mano a mano con Las Palmas -las suspicacias de maletines, por tanto, no tenían razón de ser- de Koldo Agirre, un rojiblanco por todos los costados. Sarabia lo arregló a los doce minutos. La bomba llegó en sólo sesenta segundos. Primero, cuando Tendillo adelantó al Valencia a los 39 minutos de juego. Después, cuando Dani puso por delante a los rojiblancos en el minuto 40 del duelo en El Insular.
Quedaba un mundo por delante. La segunda mitad se convirtió en toda una fiesta para los de Clemente, que pasaron por encima de los dirigidos por León Lasa. Las radios echaban humo en torno a lo que ocurría en Valencia. Los chés aguantaron al Madrid de Di Stéfano. El séptimo título de Liga. Y han pasado 25 años.