Joaquín Caparrós ha superado con buena nota su primer año al frente del Athletic y apunta que el objetivo que se había marcado ha llegado merced a que el equipo ha mantenido "una línea de trabajo y conducta"
BILBAO. Declara que los resultados dicen que en el último tramo de Liga "no hemos logrado una plaza europea por los goles en contra que hemos recibido". Joaquín Caparrós se sincera. Como lo hace no poner metas para el próximo curso. "Es bonito decir un objetivo que puede dar un titular", añade y recurre a un ejemplo bien delatador. "Mira el Zaragoza, objetivo Champions...". Por ello, dice que el Athletic debe tirar de la experiencia de este año.
¿Cómo tiene el cuerpo tras su primera temporada en el Athletic?
De satisfacción deportiva, ambiental, personal y familiar. He disfrutado un gran año de Bilbao, de Bizkaia y de toda la gente. Nos hemos encontrado con que parecía que llevábamos mucho más tiempo. En el tema deportivo, hemos conseguido el objetivo de la permanencia y hemos ilusionado a la gente durante cinco o seis semanas con la opción matemática de entrar en competición europea. Después me quedó con el comportamiento de la plantilla, que ha demostrado implicación y a la que ha dado gusto entrenarla.
Al cierre de la primera vuelta afirmó que "el equipo va creciendo, muy poquito, pero creciendo". ¿Ha crecido en la medida de lo que usted deseaba?
Ha ido creciendo, pero aún tiene mucho margen. Un equipo no se hace en uno, dos o tres meses, ni incluso en una sola temporada. Y más un equipo como el Athletic, donde el futbolista tiene que coger autoestima tras los dos duros años anteriores. Nuestro objetivo era que la experiencia adquirida en ese periodo se pusiera a servicio de todos, porque eso nos iba a ayudar a dar un pasito hacia adelante.
El undécimo lugar con 50 puntos, ¿le deja buen sabor de boca?
Los puntos son los que hemos merecido. No me valen especulaciones, de que si hubiéramos ganado este o aquel partido… Esas cuentas las debe estar haciendo ahora el Zaragoza o incluso el Murcia. Lo que sí tenemos que hacer es una reflexión, hemos ido en progresión. En la primera vuelta no hemos sido poderosos en casa y en la segunda sí hemos demostrado más solidez. De cara al año que viene debemos intentar que sea en San Mamés donde podamos sellar nuestro objetivo.
¿Y agridulce?
Fundamentalmente, las lesiones que hemos sufrido. Son desgracias, como la de Gorka (Iraizoz), Pablo Orbaiz, el nivel de no recuperación cien por cien de Fran (Yeste), la recaída de Tiko… Son cosas que a un entrenador le escuece más, porque te quita potencial al no poder disponer de todos los futbolistas, que no aprietan al que en ese momento está jugando.
¿Por qué el Athletic no ha alcanzado la plaza Intertoto?
Porque no la hemos merecido. Ha habido un equipo, en este caso el Deportivo, que lo ha merecido y que ha hecho una mejor segunda vuelta. Íbamos con la máxima ilusión al último partido en Sevilla y no pudo ser. Empezamos bien, no sólo con el gol porque tuvimos más opciones, pero la verdad es que los últimos diez minutos de la primera parte y un segundo tiempo en el que no estuvimos al nivel que debíamos haber estado hicieron que nos quedáramos sin posibilidades.
¿Le molesta o comprende que haya habido un debate en torno a que la plantilla no quería disputar esta competición?
Es normal. En el fútbol tiene que haber siempre debate. Todo es discutible y respetable. Pero no es así. El equipo sí lo ha intentado, como se vio en el partido ante el Racing, en Murcia se ganó… Entiendo que una parte de la afición comente y tenga su opinión.
Los números en el último tramo de Liga no han sido satisfactorios, con 7 puntos de 21 posibles.
Los parciales no valen. Hay que valorar todo un campeonato. El equipo ha demostrado ser muy equilibrado y es lo que hace conseguir o no un objetivo.
¿No lo interpreta como un bajón?
En absoluto. Hemos sido un equipo muy regular. No ha habido un bajón en ningún sentido. Ganamos al Valencia en un gran partido, perdimos ante el Real Madrid en un encuentro del que la prensa habló maravillas, no ganamos en casa al Mallorca y luego lo hicimos en Murcia. Lo que vale es el equilibrio de estos últimos partidos.
En los que el Athletic ha encajado hasta 14 goles, el 50 por ciento de los recibidos en las 31 jornadas anteriores. ¿Merece un análisis específico?
Ahí sí ha podido haber una relajación. El año que viene hay que firmar unos números muy buenos en lo referente a goles a favor y en contra. Sí hemos sido distintos a lo que habíamos sido con anterioridad y la prueba está en que los resultados dicen que no hemos logrado una plaza europea por los goles en contra que hemos recibido, independientemente de que el equipo haya jugado bien en algunos partidos.
Una temporada da para mucho y ofrece sus picos. El más bajo llegó tras la derrota en Zaragoza que dejó al Athletic con los mismos puntos que el Murcia, que marcaba la zona de descenso. ¿Fue su momento más duro?
No, porque seguíamos manteniendo unas datos importantes. A los futbolistas les decía que si conservábamos esos números de quinto o sexto equipo menos goleado, al final íbamos a estar bien clasificados.
Aunque renació el fantasma del anterior bienio negro.
Pero no dentro del vestuario, donde había buenas sensaciones. En cambio sí es normal que en la afición se hablara de ello.
Precisamente en La Romareda se produjo el debut de Armando. Se vio como un riesgo y el tiempo parece haberle dado la razón.
A los entrenadores nos pagan para tomar decisiones. El entrenador no opina, decide. Y ello tiene su riesgo, sin duda, pero no puedo pensar en si me voy a equivocar, sino en mirar por el bien del equipo. Cuando tomas una decisión estás convencido de que es la idónea. A Armando le conocía y la única pregunta que hice radicaba en conocer su estado físico, sabía lo que podía aportar.
El damnificado fue Aranzubia. ¿Por qué perdió su confianza?
Creí que era el momento oportuno de dar entrada a otro portero. Me ha sorprendido el nivel de comportamiento de Dani Aranzubia. Es un profesional íntegro. Le dolería la decisión, primero con la llegada de Gorka (Iraizoz), y después lógicamente cuando decido que tiene que jugar Armando. Me imagino que él no lo acepta, pero profesionalmente da sensación de madurez. No es fácil de asimilar lo que él tuvo que asimilar, y es importante que toda la gente lo conozca.
Nueve partidos después de lo de Zaragoza llegó el pico más alto, con el octavo puesto tras batir al Espanyol y situarse a dos puntos de Intertoto y cinco de la UEFA.
Reflejaba que manteníamos una línea de trabajo y conducta. Siendo machacón con el concepto que teníamos de equipo y con la planificación diseñada sabía que iban a llegar los frutos. Nos acompañó también ese componente de fortuna en una Liga tan igualada.
¿Ni eran tan malos tras caer en La Romareda ni eran tan buenos tras superar a los de Valverde?
Hay que tener asumidas estas cosas y no estar en función de unos resultados positivos o negativos. El equipo debe ser impermeable a todo tipo de críticas y mantener un nivel de exigencia, que al final es lo que te hace conseguir objetivos.
¿Y qué se debe esperar de este Athletic el próximo curso?
Esa experiencia que tiene todo el equipo debe servir para crecer. Tenemos que tener los pies en el suelo, saber que hay que trabajar a destajo, que cualquier relajación te lleva al fracaso. Tenemos que tener en mente lo que ha pasado con el Zaragoza y el Murcia, un equipo que recordemos estaba hecho a base de talonario, y el año pasado con la Real Sociedad. Si somos constantes y convencidos de que podemos mejorar, seguro que vamos a dar muchas alegrías.
No habla de objetivos concretos.
Cuando se marca un objetivo a principios de temporada es una cuestión más periodística. Mira el Zaragoza, objetivo Champions… Es bonito decir un objetivo que puede dar un titular. Hay que refrendarlo cada día en Lezama y en los domingos en los partidos. El tiempo dirá a lo que podemos aspirar. No podemos poner un tope y tenemos que ser ambiciosos a base de mucho trabajo y sacrificio.