La derrota del pasado domingo en el estadio Lluis Companys, de Montjuic, puede hacer mucho daño a la Real Sociedad en lo poco que resta ya de temporada.
Naturalmente, el primer golpe encajado reside en el hecho de no haber conseguido puntuar ante un rival que tenía la mente en otra competición, la UEFA, y que se permitió el lujo de reservar a varios de sus hombres fundamentales.
Claro que después de lo visto ante el Espanyol, ¿que podía haber pasado si salen desde el principio hombres como Jarque, Riera o Luis García, o si están en el campo el lesionado Raúl Tamudo y el "reservado" Iván de la Peña? Casi es mejor ahorrarse la contestación.
Perdió la Real un partido que se sabía vital para mantener las posibilidades de salvación esta temporada. Y como ganó el Athletic, pues resulta que ahora esa salvación está nada menos que a nueve puntos cuando sólo hay nueve jornadas por delante.
Los rojiblancos de San Mamés y el Levante tienen ocho puntos más que los realistas, pero en ambos casos el ya tristemente famoso average perjudica al equipo de Lotina. Entre medio está el Celta con seis puntos más que los realistas y el Nàstic de Tarragona... y son estos tres últimos equipos los que van acumulando "boletos" para llevarse un premio que nadie desea.
Pero es que la Real no sólo perdió el partido en Barcelona, sino que también perdió una actitud que, cuando menos, parecía haber recuperado en encuentros recientes.
Es fácil entender todas esas cosas de la ansiedad, la presión, los nervios, etc. Lo que ya no es tan asimilable es ver un equipo inicial con un solo delantero (cuando sólo valía ganar) y poblar la zona ancha con jugadores de marcado carácter defensivo o, al menos, de contención.
Esa decisión de Lotina empezó a cavar la fosa. Pero es que los españolistas, acusando sin duda las importantes ausencias por las que había optado su entrenador, apenas inquietaban y no eran precisamente un adversario temible.
El principal enemigo de los realistas, una vez más, estuvo en ellos mismos. Porque cuando un equipo está en tan grave peligro y su fútbol no es precisamente de los más brillantes que se puedan ver hoy en día, lo menos que se debe pedir es una actitud poco menos que heroica y, por supuesto, de tendencia descaradamente ofensiva.
Y si recordamos aquí que la Real no remató ni una sola vez con peligro (o sin él) a la portería defendida por Kameni, pues queda bien clara que esa postura de jugarse el todo por el todo no existió en ningún momento. Hasta el punto de que cualquiera podía preguntarse si los realistas se estaban jugando realmente nada menos que seguir en Primera División.
Y esta triste imagen del domingo es la que puede aumentar la gravedad de las consecuencias que traiga esta derrota que, de momento, nos hace repetirnos la historia.
La Real debe ir a Sevilla el sábado para jugar contra el Betis con una sola idea en la cabeza: ganar el partido por encima de todo. Y si no es posible y hay que caer, cuando menos, que sea con la cabeza alta. |