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Gari Uranga se lamenta desde el suelo en un lance del encuentro entre la Real Sociedad y el Poli Ejido el pasado domingo. Foto: deia |
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segunda división la actualidad
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La Real, un club sin rumbo
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Tres semanas han bastado para evidenciar que, con este proyecto deportivo, el ascenso es inviable.
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Mikel Encinas
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donostia. El pasado domingo la Real Sociedad ofreció un nuevo episodio de incapacidad ante el Poli Ejido. Volvió a demostrar que no tiene la calidad necesaria para aspirar a ganar un partido ante un equipo que llegaba a Anoeta como colista. Lo triste no es el último episodio, sino que hace ya más de dos años que estos capítulos de terror se vienen sucediendo porque el club txuri urdin está siendo sometido a un voraz proceso de desintegración sin precedentes. Desde que los actuales gestores de la entidad tomaron posesión de sus cargos el club está en barrena. Y el fútbol, testarudo como ninguno, se encarga de recordarlo cada domingo. Cada vez que su proyecto deportivo -de los otros ámbitos mejor ni hablar- se viste de corto y mide su coherencia con el de cualquier otro club.
Cuando la entidad estaba aún en Primera División se engañó de forma clara a la afición prometiendo alegrías y el final de los apuros clasificatorios. Pero el deporte de alto nivel deja en evidencia y al desnudo a los que mienten. Sólo dos temporadas fueron suficientes para dejar a la Real Sociedad en el lugar en el que, por plantilla, debía estar. Desde los altos estamentos del club se empeñaron en despreciar las claves básicas del fútbol y pensaron que cualquier amontonamiento de jugadores era suficiente.
Pero el fútbol pronto ubicó a la Real en Segunda, por donde ahora deambula sin pena ni gloria, multiplicando los disgustos de una afición hastiada que domingo tras domingo pide la dimisión de un Consejo que no atiende a razones. El retorno a la categoría de plata 40 años después no pudo ser más traumático. El baño que el Castellón le dio al conjunto blanquiazul recordó a todo el mundo que la plantilla es más floja que la mayoría y que los equipos le ganan, simplemente, porque tienen más calidad.
En el camino los jugadores se encontraron con una victoria en Ipurua, pero el ridículo copero en Las Palmas y la derrota del pasado domingo en casa ante el Poli Ejido dejaron de nuevo al equipo en el punto de partida. Un punto desde el que la Real poco puede hacer para impedir que el resto de los equipos le superen, porque no se le pueden pedir peras al olmo. Porque el domingo pasado quedó claro que el Polideportivo Ejido tenía un puñado de jugadores con más calidad y que manejaban mejor las claves necesarias para ganar los partidos.
Aun así, las carencias que tiene este equipo podían ser disimuladas con una idea de fútbol que todos los jugadores siguieran a pies juntillas. Pero en estos momentos, el técnico elegido para ser el "coco de la categoría", en palabras de María de la Peña, parece no tener ningún plan.
Y Prieto no juega Por si las carencias no fueran suficientes, entre el entrenador, el director deportivo y el Consejo de Administración se encargan de multiplicarlas. En la plantilla hay dos jugadores con calidad pero, por muy paradójico que parezca, Coleman no cuenta con Xabi Prieto y Álvaro Novo por las instrucciones que le han dado desde arriba. El segundo ni va convocado y el primero es suplente. El técnico galés explicó el domingo que Prieto no juega porque el año que viene no estará en la Real, mientras el futbolista aseguraba que él nunca ha dicho que vaya a estar lejos de Donostia el próximo curso. Novo no cuenta porque se ha dado la orden de no aprovecharle. Son los dos últimos capítulos del despropósito en un club sin rumbo cuyo primer equipo, en estos momentos, sólo puede aspirar a la permanencia. |
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