María Valencia es una médico y cooperante alavesa que desde niña quería dar la vuelta al mundo, pero no fue hasta el pasado mes de junio, a sus 33 años, cuando emprendió un viaje de aproximadamente un año y medio desde Gasteiz a Nueva Zelanda. La alavesa se trazó como meta recorrer países como Marruecos, Libia, Mongolia o China con un Renault 4L, debido a su "sencilla mecánica".
Según ha explicado a Efe, el coche les iba "muy bien" hasta llegar a Argelia, donde "un hombre muy amable nos llevó a un taller de confianza donde nos desmontaron prácticamente todo el motor para una 'puesta a punto' y desde entonces nos empezó a dar problemas".
"Queríamos haber aprendido algo de mecánica antes del viaje, pero por una cosa u otra, nos fuimos sin los deberes hechos y no nos quedaba otra cosa que fiarnos de los mecánicos que íbamos encontrando por el camino", ha lamentado la alavesa.
Desde entonces, la joven médico ha sufrido diferentes problemas con el coche, ya que el "4L" se calentó varias veces, tuvieron que cambiar la culata y entraron a Egipto empujándolo por culpa de la batería.
Fue en la frontera de este país donde, además, les exigieron el "carné de passage", que es como un pasaporte para el coche, por un valor de 5.000 euros, por lo que decidieron dejar ahí el vehículo y seguir su travesía en transporte público y auto-stop.
"El "cuatrolatas" era una parte muy importante de la aventura, pero no lo único, el viaje es mucho más que el coche", ha opinado la joven doctora.
Valencia está ahora en compañía de Xavi Martí, un barcelonés que le acompaña en su aventura a lo largo un año, más o menos hasta llegar a China, con el objetivo de conocer a la gente local y colaborar con alguna ONG desde el punto de vista médico.
Sin embargo, la joven doctora ha admitido que cuanto más turístico es un lugar, más difícil es tener una relación "sana" con las personas, como les está pasando actualmente en Egipto, ya que "el turismo corrompe a la gente".
Por el contrario, Valencia ha asegurado que Argelia, más concretamente la región de Kabilia, es el país en donde más se han podido relacionar con la gente y el que más le ha gustado hasta el momento.
"Quizá es por la idea preconcebida que tienes de un país en conflicto y lo que ves en los medios de comunicación, y una vez que llegas allí te encuentras que la realidad es otra", ha opinado la alavesa.
Recientemente ha realizado una travesía por el río Nilo y se ha asentado en Luxor (Egipto) y dentro de poco entrará en Oriente Medio, "una zona muy interesante tanto por su gente como por su historia", para a finales de septiembre aterrizar en Palestina y trabajar un tiempo en un centro sanitario.
Más adelante, quizás en China o en el Sudeste Asiático, Valencia comprará una bicicleta e intentará seguir con ella hasta donde pueda, tal y como hizo con el "cuatrolatas", con el propósito de llegar a Nueva Zelanda, su último destino.