El sindicato agrario EHNE, junto a la Organización de Consumidores y Usuarios Vasca (OCUV), la Federación de Consumidores de Euskadi (EKE) y la Unión de Consumidores de Euskadi (UCE), ha organizado este mediodía frente a la Diputación de Vizcaya un 'Mercado Transparente' en el que se han repartido 500 bolsas con leche, carne, pimientos, queso, lechugas, tomates y ciruelas del campo vasco al precio simbólico de 4 euros. Con esta iniciativa, los productores y consumidores pretender concienciar a la sociedad de que, pese a la subida de muchos productos alimentarios, los campesinos y ganaderos reciben cada vez menos por ellos. Según los datos de EHNE, los márgenes comerciales de los intermediarios son los que multiplican el precio final, llegando en ocasiones hasta 742%, como en el caso de los pimientos. La carne de vacuno, por ejemplo, asegura el sindicato que se vende en el mercado a 11,11 euros el kilo, cuando sus productores reciben 3,6 euros. Así también, el 70% del precio final de productos como los huevos, el pollo, la leche, el tomate, la lechuga o la acelga se debe a los márgenes comerciales de los intermediarios en la cadena de distribución.
Para poner fin a esta situación, el presidente de EHNE Bizkaia, Mikel Kormenzana, ha reclamado al Gobierno Vasco un observatorio de precios que controle los márgenes comerciales desde la producción hasta su venta final, dado que la Unión Europea no permite fijar precios mínimos pero sí supervisar los márgenes.
Además de eso, Kormezana ha exigido "urgentemente" el doble etiquetado de los productos, que permita a los usuarios conocer el precio final y el precio en origen, porque, "mientras los consumidores pagan precios más altos cada día" los baserritarras reciben "lo mismo que hace 20 años". Para la responsable de UCE, Ana Goilla, esta medida busca que el consumidor "sepa dónde va su dinero" cuanto compra algo.
El líder sindical también ha defendido la "soberanía alimentaria", ya que, ha asegurado, tan solo el 5% de los productos consumidos en Bizkaia han sido producidos en su territorio. "Necesitamos productores locales para consumidores locales", ha sentenciado.
Las críticas también han llegado para la Unión Europea, a la que los agricultores exigen que cambie el rumbo de su política en el sector, tendente hacia la desregulación, porque, a su juicio, el alza de precios se debe a la especulación en el mercado de futuros de los alimentos, por lo que es necesario su control.