Rollins, "El Coloso" desde que publicó "Saxophone colossus", marcó en Gasteiz una huella similar a la que hace tres días dejó alguien tan diferente como el "Boss" Springsteen, en Donostia: cercanía y honradez, la maravillosa sensación de que te devuelven con creces el dinero de la entrada, de estar ante estrellas, no divos. Tres horitas de concierto en las que Rollins repasó algunos de sus temas de su último álbum, "Sonny, please", pero en el que, sobre todo, fue fiel a su tradición, el de uno de los más grandes improvisadores del jazz.
Con su aspecto de abuelo venerable, de manta y babuchas, encorvado, como vencido por el peso del saxofón, falsa apariencia, porque Rollins manda en su saxo, o quizá sea al revés, y sea su saxo el que de repente le haga contorsionarse, erguirse cual jovenzuelo, fundidos ambos en un trance, como si la historia regresara a cincuenta años atrás, a los oscuros garitos del Harlem de su juventud.
Largos, larguísimos temas, con la mente en blanco, sólo dedos y aliento, dejando que la música fluyera.
Jazz de corte clásico, con algunas incursiones al calipso y la alegre música del Caribe que vio nacer a su madre, Rollins avanza con su sonido denso, a su aire, dejando en ocasiones a su grupo un poco despistado.
Son las cosas de la improvisación. Si no sabes cuándo empieza o cuando acaba el maestro, es complicado seguirle. A cambio, Rollins se apoya más en su banda, sobre todo en el trombón de Clifton Anderson; ya no prodiga los apabullantes solos de antaño.
Menos problemas tenía el público, entregado a la elegancia del saxo conciso, sin alharacas, en una melodía sin fin. Rollins dio las gracias a sus oyentes por ser tan agradable. Un sentimiento recíproco.
Estuvo hace dos años y el pabellón vibró y hasta bailó, ha estado hoy y ha habido una magia diferente, más cálida y más sabia.
Son 77 años, quizá vuelva, quizá no; por si acaso, convendrá recordar el concierto de hoy, la generosidad con la que Rollins ha transmitido la tradición del jazz, aunque él lo único que quiera es divertir y divertirse.