"La gente que aparece en el disco se merece eso y más", han explicado a Efe Pulpul, vocalista del grupo y responsable de diez temas, y el guitarrista Joxemi, quien firma las tres canciones restantes. "Lo mínimo que podemos hacer es denunciar los abusos", añade Joxemi, que comparte con Pulpul la idea de que la banda, conocida por sus letras de crítica político-social, puede lograr "persuadir con argumentos, vencer la indiferencia y encender la chispa en los jóvenes, hacerles pensar e informarse".
Tras convertir canciones como "El vals del obrero" o "Legalizacion" en himnos populares, la banda que nació hace catorce años en el barrio madrileño de Vallecas, se detuvo por decisión de Pulpul en el 2002 lo que provocó que la banda (integrada también por Pipi -segunda voz-, Luismi -batería-, Julio -bajo- y Kogote -teclados-) se dispersara.
Desde entonces "parece que haya pasado un siglo", explica Pulpul, quien hace tres años decidió volver a reagrupar a sus compañeros. "No pude dejar la guitarra", confiesa el solista quien señala que los temas del disco muestran, tanto en sonido como en letras, el fruto de un proceso de creación "tranquilo y muy pensado".
La carta de presentación es "Gozos y lágrimas", una frase extraída del primer single, "Crimen Sollicitations", un ataque directo al decreto del Vaticano por el cual la iglesia "ha conseguido durante 30 años tapar todo tipo de escándalos sexuales, incluida la pederastia", apunta Pulpul.
"Las lágrimas de los niños y los gozos de los curas violadores", explica el cantante, mientras que Joxemi, consciente de la dureza de la canción advierte: "el resto de canciones a su lado parecen villancicos".
El imperialismo yankee, el "pequeño dictador" del trío de las azores, las "crueles" fiestas populares, el capitalismo, el sistema electoral, la globalización o el pueblo bolivariano son algunos de los motivos a los que canta Ska-p en esta segunda etapa "menos irónica y mucho más seria".
El 27 de diciembre la banda volverá a La Cubierta de Leganés, en Madrid, el mismo escenario donde se despidieron de sus seguidores hace seis años. Será, por el momento, el punto final de una gira que llevará su renacido ska a Bruselas, Zurich, México DF, Santiago de Chile, Buenos Aires, Milán y París.
"La mancha de Ska-p no ha dejado de crecer", resalta Pulpul, quien se muestra orgulloso de poder llenar recintos con aforos de 40.000 personas a pesar de la censura de ciertos medios de comunicación que "esquivan la banda".