Autor de canciones que se han convertido en auténticos himnos para varias generaciones de vascos, como "Gure Hitzak", "Haika mutil", "Baga, biga, higa", y sobre todo, "Txoria txori", que llegó a ser interpretada por Joan Baez con su letra original en euskera. Máximo exponente, junto a Benito Lertxundi, de la "nueva canción vasca", Laboa está considerado uno de los padres de la música en el País Vasco en su afán por revitalizar la lírica en euskera. Precisamente con ese objetivo de recuperar la tradición oral de su lengua fundó en los años sesenta en grupo cultural "Ez dok hamairu", en compañía de otros artistas vascos.
Sus esfuerzos por actualizar la música vasca le llevaron a componer obras donde se combinan tradición y poesía, reinterpretando con un estilo más moderno viejas canciones populares, añadiendo poesías musicadas de autores como Bertolt Brecht, además de composiciones propias.
Su álbum "Bat-Hiru" fue elegido por votación popular como el mejor álbum vasco de la historia, y hace apenas dos semanas le fue concedida la Medalla de Oro de la Diputación de Gipuzkoa, que estaba previsto recogiera el próximo 23 de diciembre.
Tras tener conocimiento de la pérdida de todo un referente, el mundo de la cultura y la sociedad vasca han mostrado sus condolencias. Cantantes, artistas, escritores y representantes institucionales se han acercado a lo largo de la tarde a la capilla ardiente instalada en el tanatorio Rekalde de la capital guipuzcoana para dar su último adiós al cantautor.
La consejera de Cultura, Miren Azkarate, ha anunciado que el Gobierno vasco se pondrá en contacto con el resto de instituciones para realizar un "acto de reconocimiento" a un autor "al que todo el mundo quería y apreciaba" y al que "todas las personas relacionadas con la música le tenían como referente de una forma u otra".
El Ayuntamiento de Donostia, por su parte, ha acordado concederle a título póstumo la Medalla de Oro de la ciudad. Durante años Laboa compaginó su pasión por la música con su carrera de médico, desarrollada fundamentalmente en la unidad de Neuropsiquiatría infantil del Patronato San Miguel de Donostia, en la que trabajó casi 20 años.
Su última aparición sobre los escenarios fue el 11 de julio de 2006, cuando actuó de telonero del mismisimo Bob Dylan en el Concierto por la Paz que se celebró en Donostia. Sus apariciones públicas se habían reducido significativamente en los últimos tiempos debido a su delicado estado de salud.
Autor de una quincena de discos, su música viajó allende las tierras vascas al convertirse en la banda sonora de la película de Julio Medem "La Pelota Vasca".