Aunque ambas eran posibilidades más numéricas que reales, en el vestuario rojiblanco no acababan de olvidarse de ellas, según apuntaron sucesivamente el técnico, Joaquín Caparrós, que no daba por imposible la UEFA tras la derrota ante el Mallorca del pasado domingo, o Javi Martínez, que recordaba esta misma semana que el descenso no estaba certificado matemáticamente. Caparrós, no obstante, ya avisó hace cuatro días de que el objetivo era la Intertoto y después de ganar ayer sigue insistiendo en ello, si bien lo ha reconocido como muy difícil.
Sin duda que tiene complicado el Athletic coger el último tren hacia Europa, ya que, como primera premisa, está obligado a ganar los dos partidos que le quedan por disputar. Son dos choques ante equipos que pelean por la Liga de Campeones, el Racing, al que recibirá este domingo en San Mamés, y el Sevilla, al que rendirá visita en el Sánchez Pizjuán en la última jornada.
Además de ganar esos dos encuentros que, a priori, se presentan difíciles, el Athletic debe esperar que el Deportivo, la referencia para sus aspiraciones, sume como mucho un punto en los dos compromisos que le quedan: el primero en el Vicente Calderón, frente a un Atlético también en la lucha por la Champions, pero el segundo en Riazor ante un Villarreal ya definitivamente subcampeón.
La tercera de las premisas para que el Athletic llegue a la Intertoto es que el Espanyol, que ahora tiene a un punto aunque con un partido menos -el de esta noche ante el Atlético en Montjuic-, no le supere en la tabla tras visitar al Villarreal en la penúltima jornada y recibir a un Almería ya sin nada que jugarse en la última.
De demasiadas cosas depende el Athletic como para alcanzar un objetivo que, en todo caso, no era, ni mucho menos, con el que inició la temporada.
Después de dos años al borde del descenso, lo que único que quería el club rojiblanco era recuperarse de tan duro trance e ir regresando a su sitio en una competición en la que ha estado siempre. Es decir, poner las bases para verse pronto en la parte media-alta de la tabla e ir haciendo crecer un equipo con el que plantearse en el futuro mayores ambiciones.
Pero una buena segunda vuelta le quitó la agonía y le hizo ver mejor las cosas, hasta el punto de atisbar, aunque a lo lejos, opciones europeas, que, de todos modos, nunca ha tenido muy a mano. Ni tampoco ha dado muestras de creerse que podía lograrlo o de estar para mucho más que para evitarse líos.
El ejemplo de ello fue el partido de ayer en Murcia, de los peores que se pueden presenciar entre dos equipos de Primera División, aunque el conjunto local estaba ya descendido.
Aunque pudo incluso ser goleado en la parte inicial del choque, el Athletic acabó remontando y sumando tres puntos que, al menos, le sirven para mantener la ilusión de volver a Europa. Aunque sea por la puerta de atrás.