No obstante, en el mundo del remo la lógica no siempre suele cumplirse, como quedó demostrado en la bandera donostiarra de la pasada edición, en la que Urdaibai parecía que la tenía en la mano pero finalmente fue Orio quien se quedó con la tela más preciada del Cantábrico. En esta edición, los vizcaínos llegan a Donostia con la moral doblemente reforzada, tras registrar el mejor tiempo en la clasificatoria del jueves y recuperar el pasado domingo en tierra enemiga, Castro Urdiales, el liderato de la Liga San Miguel, perdido un día antes a favor de los castreños.
Tampoco hay que olvidarse de Orio y San Pedro, que marcaron el segundo y tercer tiempo respectivamente en la regata clasificatoria a doce segundos y que han demostrado a lo largo de la temporada estival un buen nivel, los aguiluchos de forma muy irregular y los sanpedrotarras con constancia.
De quien no hay que fiarse es de Astillero que, a pesar de no haber estado cerca de Urdaibai el jueves, tiene mucha calidad en su trainera y, además, sus rivales apenas cuentan con referencias suyas al no competir contra ellos en la Liga San Miguel.
Y es que los hombres patroneados por Joseba Arbona se juegan en la Bandera de La Concha toda la temporada, ya que al no poder estar en la mejor de las ligas tienen ahora una muy buena oportunidad para quitarse una espina clavada en los despachos.
Por su parte, Castro debe olvidar los últimos traspiés tanto en casa como en la clasificatoria y recordar que hace sólo una semana eran los líderes de la ACT y le carcomían a Urdaibai tanto la liga como la posibilidad de ganar en La Concha.
La Ama Guadalupekoa puede estar satisfecha de estar los dos próximos domingos en la olimpiada del remo, al igual que Tirán que, contra todo pronóstico, se coló entre las siete mejores y estará mañana junto a todas ellas y junto a La Donostiarra, cuyo papel será puramente representativo.