También será enjuiciado el ex jefe del servicio secreto militar italiano y el segundo al mando, en una decisión histórica que seguramente sentará precedente en Europa. Tras una investigación realizada por la fiscalía italiana, se llegó a la conclusión de que Hassan Mustafa Osama Nasr, alias Abu Omar, de 44 años e imán en una mezquita de Milán, fue secuestrado en plena calle de esa ciudad el 17 de febrero de 2003 por agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia).
Omar, que era investigado por la policía italiana por la sospecha de que encabezaba una célula de reclutamiento de terroristas, fue trasladado a Egipto, su país natal, tras hacer una escala en la base estadounidense de Ramstein, en Alemania.
En Egipto fue torturado y mantenido en una celda en El Cairo pese a que no se presentaron cargos formales en su contra. Fue puesto en libertad el fin de semana pasado.
Es la primera vez en que la controvertida política estadounidense de lucha contra el terrorismo presentada por el presidente George W. Bush después de los atentados del 11 de septiembre es llevada ante los tribunales en Europa.
En su decisión de este viernes, la jueza Caterina Interlandi procesó a 33 personas, entre ellas Nicolo Pollari, ex jefe de la agencia de inteligencia italiana SISMI, así como a seis espías italianos. Todos los procesados menos dos están acusados de conspirar para secuestrar al clérigo.
En un caso relacionado, el gobierno de Suiza autorizó el miércoles el inicio de investigacines criminales contra los responsables del secuestro debido a que el vuelo que lo llevó a Egipto atravesó el espacio aéreo suizo al encaminarse primero a Alemania.
Además, la fiscalía alemana ha emitido 13 órdenes de arresto contra otros agentes de la CIA a los que se acusa del secuestro en 2003 de un ciudadano alemán. El grupo era la tripulación y pasajeros de un avión que trasladó a Jaled el Masri de Macedonia -donde estaba de vacaciones- a Afganistán.
Esta semana el Parlamento Europeo emitió un informe crítico con los gobiernos de más de 10 países del continente -entre ellos Gran Bretaña, Italia y Alemania- por encubrir los vuelos secretos de la CIA que llevaban a presuntos terroristas.
Según el informe, que recoge una investigación de más de un año hecha por un comité especial del Parlamento, volaron sobre territorio europeo o hicieron escalas en el continente al menos 1.245 vuelos operados por la CIA después del 11-S en Estados Unidos. Durante la audiencia preliminar de hoy, la magistrada Interlandi rechazó el pedido de los abogados de Pollari de que se pospusiera el juicio.
El argumento fue presentado después de que el primer ministro Romano Prodi enviara el caso a la Corte Constitucional del país. El gobierno acusa al fiscal Antonio Spataro de infringir secretos de Estado al recabar evidencia para el caso.
El abogado que representa al número dos de Pollari, Marco Mancini, declaró que la juez está equivocada al convocar a juicio sin esperar la decisión del máximo tribunal. Pollari y Mancini alegan que no pueden defenderse sin revelar información confidencial que podría poner en riesgo la seguridad nacional.
Por su parte, los representantes de los agentes de la CIA afirman que gozan de inmunidad diplomática, y su gobierno se niega además a extraditarlos a Italia. De todos modos, el propio gobierno de Prodi se resiste también a pedir su entrega, para no dañar más las relaciones con Washington.
El caso ha empañado los vínculos entre ambas naciones, pues Washington afirma que el servicio secreto italiano sabía del secuestro, lo que rechaza el primer ministro de ese momento, Silvio Berlusconi.
Abu Omar, que permanece en Egipto, afirma que fue torturado y que planea demandar a Berlusconi. El clérigo señala que no está autorizado a hablar con los medios, porque lo han amenazado con volver a encarcelarlo si lo hace, pero al parecer podría volver a Italia para testificar en el juicio.
Entre los 26 estadounidenses acusados en el caso están Robert Seldon Lady, jefe de delegación de la CIA en Milán, y Jeff Castelli, el ex jefe de la agencia en Italia.