De ser cierto que no se ha abonado un rescate por la liberación, éste es el primero de las decenas de buques secuestrados en las costas de Somalia en los últimos años que es liberado sin un pago previo, según las propias autoridades. Abdulahi Said Samatar, ministro de Pesca de la región de Puntlandia, donde se encuentra Eyl, aseguró que "los piratas aceptaron liberar al pesquero sin pagar rescate" y agregó que su deseo es que "todos los armadores de barcos secuestrados en Somalia adopten la medida de no pagar".
Samatar criticó a los armadores por el pago de rescates, "porque eso anima a los piratas a llevar a cabo nuevos secuestros".
El pesquero liberado fue secuestrado hace ocho meses después de partir para faenar del puerto de Bosaso, en Puntlandia, con cinco tripulantes, tres indonesios y dos somalíes, según dijo a Efe Abdulrasak Mohamed Said, portavoz de los armadores, quien también confirmó su liberación.
"No hemos pagado ningún rescate y ha sido liberado gracias a los esfuerzos de los ancianos locales para convencer a los piratas", agregó Said.
Durante el periodo de cautiverio, según dijo Said, falleció el jefe de máquinas del barco, de nacionalidad indonesia, sin que se hayan explicados las circunstancias.
Por otro lado, fuentes locales confirmaron a Efe que los piratas que secuestraron la semana pasada un barco iraní lo han llevado a la zona de Gara, donde fue visto anoche.
"Hemos visto al barco con la bandera iraní ondeando, pero no observamos movimiento en el barco ni nadie que se dirigiera al buque desde la costa", dijo a Efe Abdulahi Hasan Samale, un habitante de la zona.
Además del buque iraní, los piratas somalíes secuestraron otros tres barcos y llevaron a cabo al menos dos ataques fallidos la semana pasada.
En este momento, los piratas controlan siete barcos y más de cien personas secuestradas, que son buscadas por un buque de guerra de la fuerza internacional formada, con la autorización de la ONU desde junio pasado, para luchar contra la piratería en esas aguas.
Somalia no tiene un Gobierno firme desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Siad Barré y el país quedó dividido en feudos bajo control de distintos clanes.