Las autoridades de Tailandia han cancelado de forma indefinida todos los vuelos con destino o con salida desde los aeropuertos de la isla de Phuket y las ciudades de Had Yai y Krabi, al sur del país y mayores destinos turísticos. Esta medida fue anunciada por el presidente en funciones de la organización estatal de aeropuertos, Serirat Prasutanont, después de que grupos de manifestantes antigubernamentales bloquearan los accesos a las terminales de estos tres aeropuertos.
Los turistas españoles se disponían a regresar a España o a viajar a otros lugares para proseguir con sus vacaciones cuando las autoridades tailandesas ordenaron el cierre de los aeropuertos de Krabi, Had Yai y la isla de Phuket.
"Aquí estamos unos 18 españoles que debíamos viajar esta misma noche a España", explicó Oscar Antelo, residente en A Coruña.
Antelo señaló que "en el aeropuerto de Phuket sólo hay soldados y policías, así que nadie nos dice nada sobre cuándo se resolverá la situación".
También trabajadores de la empresa estatal de ferrocarriles interrumpieron el servicio de trenes con salida desde Bangkok de forma indefinida, para solidarizarse con los manifestantes que desde hace cuatro días ocupan la sede del Gobierno en la capital tailandesa.
En Phuket, cerca de medio millar de seguidores de la alianza antigubernamental efectuaron una sentada en la carretera que conduce al aeropuerto, lo que llevó a que algunos viajeros perdieran sus vuelos.
Un portavoz de la compañía Thai Airways indicó que los vuelos salían a la hora fijada, aunque admitió que "varias personas" no habían podido llegar a tiempo para coger su avión.
En Had Yai, cerca de la frontera con Malasia, también varios centenares de manifestantes bloquearon el acceso al aeropuerto, según el departamento de Policía de la terminal.
La ocupación de la sede gubernamental y las protestas callejeras forman parte de la campaña que la Alianza del Pueblo para la Democracia emprendió el pasado mayo contra el Gobierno.
La alianza, que lideran Sondhi Limthongkul, propietario de varios diarios, y el ex general y antiguo gobernador de Bangkok, Chamlong Srimuang, acusa al gobierno de corrupto y de ser una réplica del que encabezó Thaksin Shinawatra, depuesto en septiembre de 2006 por medio de un golpe de estado perpetrado por los militares.
Con apoyos entre la elite conservadora y sectores castrenses, la alianza explota con éxito su consigna de ferviente defensora de la monarquía en un país donde el rey Bhumibol Adulyadej está considerado casi una divinidad por gran parte de los tailandeses.