Los grupos del tripartito (PNV, EA, EB) y el PSE respaldaron en el Parlamento vasco una iniciativa del PP en la que se condenan los ataques y amenazas contras las empresas que trabajan en las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV) y se reclama la disolución de ETA, de la que los populares afirmaron que ha señalado a esta infraestructura entre "sus principales objetivos". EHAK no participó en la votación por considerar que trata de "criminalizar la desobediencia civil" contra el proyecto, que equiparó con la labor de Greenpeace. La proposición, aprobada por el pleno de la Cámara vasca, incluye, además de la condena de los ataques y la reclamación del cese de la actividad terrorista de ETA, un mensaje de solidaridad hacia "todas las empresas y trabajadores amenazados".
El parlamentario popular Borja Semper, que se encargó de defender la iniciativa de su grupo, destacó que los últimos ataques contra las empresas que operan en las obras de la Y ferroviaria evidencian "la estrategia terrorista de hacer del TAV otra de sus macabras banderas".
Además, comparó las actuaciones contra el proyecto de ETA y "sus diferentes marcas", entre las que citó a Batasuna, EHAK y ANV, a la campaña de atentados terroristas contra la central nuclear de Lemoniz y la autovía de Leizaran. Por ese motivo, destacó la necesidad de que los acuerdos parlamentarios que respalden el TAV no se queden en "papel mojado". "Es fundamental que los terroristas sepan que no van a lograr sus objetivos", señaló.
Por parte del PNV, José Antonio Rubalkaba consideró que la oposición a la Y vasca debe ejercerse "democráticamente", por lo que censuró que el rechazo al proyecto se traduzca en ataques a las empresas que trabajan en las obras. "Las empresas tienen derecho a trabajar en el TAV, y sin embargo, hay quien las está coaccionando", denunció.
Además, justificó su apoyo a la propuesta del PP en que se trataba de un texto presentado "para condenar" los ataques, no para "incordiar", tal y como, a su juicio, pretenden otras iniciativas populares.
Por su parte, desde las filas del PSE, el parlamentario Oscar Rodríguez advirtió a EHAK de que "cada vez es más la mayoría en la izquierda abertzale" que está a favor de "desmarcarse de la violencia".
El parlamentario socialista también se dirigió a ese grupo para avisarle de que "hoy tienen la oportunidad de demostrar que se oponen sólo con palabras al TAV y de decir a ETA que su violencia no tiene ningún sentido".
Por parte de EHAK, Julián Martínez denunció la "campaña de intoxicación" realizada en torno al movimiento contra el TAV y afirmó que se está tratando de "criminalizar la desobediencia civil" contra el proyecto, que equiparó a la que ejerce Greenpeace en sus campañas ecologistas.
Rafa Larreina, de EA, consideró que el texto presentado por el PP es "razonable" y aseguró a EHAK que "las amenazas nada tienen que ver con la desobediencia civil".
El portavoz de EB, Oskar Matute, explicó que la oposición de su partido al trazado de la Y vasca es "igual de claro" a su rechazo a los ataques violentos contra la infraestructura.