Según informó el Departamento vasco de Interior, la instalación atacada pertenece a la sociedad pública Itelazpi, que depende del Departamento de Hacienda y Administración Pública y se dedica al transporte de señales, esencialmente de difusión de radio y televisión. El artefacto que ETA hizo estallar estaba compuesto por entre tres y cinco kilogramos de un explosivo cuya composición está siendo investigada por la Ertzaintza. La bomba estalló sobre las dos de la madrugada pasada, causando importantes daños en el repetidor. En concreto, la deflagración destruyó cuatro metros de muro de las instalaciones. Al parecer, fueron técnicos de la compañía propietaria quienes, al acudir al lugar y descubrir lo sucedido, dieron el aviso a la Policía vasca.
El repetidor fue instalado en la cumbre del monte Urdingain a finales de los años 90. Esta cima, cercana a los 1.000 de altitud, es la más alta de la sierra de Elgea, y limita las provincias de Araba y Gipuzkoa.
La instalación se ubica en el municipio alavés de Barrundia, formado por 15 pequeñas aldeas que componen concejos cuya población total no llega a las 1.000 personas; pero los diferentes núcleos urbanos se encuentran muy alejados de la zona de la explosión.
El atentado se produce casi un mes después de que la banda terrorista colocase una mochila bomba, cargada con cinco kilos de amonal, en el edificio que alberga los talleres de impresión del diario "El Correo", en la localidad vizcaína de Zamudio.
La bomba hizo explosión en la madrugada del pasado 8 de junio sin que se hubiera registrado ningún aviso previo. Los terroristas saltaron una valla de seguridad y penetraron dentro del recinto para depositar la mochila bomba. El estallido provocó importantes daños materiales ya que derribó unos cuarenta metros cuadrados de fachada del edificio de la imprenta dejando dos grandes boquetes en sendas paredes. Sólo el factor suerte evitó que se produjeran víctimas ya que en el edificio se encontraban trabajando alrededor de 50 personas.
El diputado general de Araba, Xabier Agirre, condenó el ataque contra el repetidor del monte Urdingain, y pidió a ETA "que escuche a la inmensa mayoría de ciudadanos y desaparezca" puesto que, según explicó en un comunicado, es "un anacronismo" que "lo único que produce es dolor".