Según ha informado la institución académica, el catedrático de la Facultad de Medicina y Odontología Javier Meana será el encargado de dirigir este proyecto, impulsado por la Red de Enfermedades Mentales y Trastornos Afectivos y Psicóticos (REM-TAP) del Instituto Carlos III en la que se integra la UPV junto a otros 16 centros. Meana dirige en la actualidad el grupo de neuropsicofarmacología, que investiga sobre el origen biológico de enfermedades mentales, principalmente depresión, y en el desarrollo de nuevos tratamientos farmacológicos.
Cuenta con una experiencia de 20 años trabajando con muestras de cerebro y gestiona una importante colección de más de 500 muestras. El banco de cerebros reunirá cerebros donados por pacientes psiquiátricos aquejados de depresión, esquizofrenia y trastorno bipolar. Se trata de cerebros perfectamente diagnosticados, lo que a juicio de los expertos, "incrementa enormemente el abanico de las investigaciones que permitirá realizar, al conjugar un tejido de valor incalculable con los datos clínicos de ese paciente". Los donantes estarán amparados por todo el sistema de protección de datos.
El programa de donantes será similar al de donación de cuerpos a la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV, que funciona desde hace dos décadas.
En el caso del banco de cerebros será fundamental la colaboración tanto de los clínicos que atienden a estos pacientes como de las asociaciones de enfermos. "El paciente, por tanto, donará su cerebro, que, cuando fallezca, se extraerá y preparará para la investigación", explican sus promotores.
Los responsables del proyecto destacan que disponer del cerebro completo, en lugar de muestras, permite realizar más investigaciones y poder aplicar más técnicas. Por ello, recomiendan sistematizar y homogeneizar los procedimientos para que se trabaje con el mismo protocolo y los cerebros se procesen, guarden y etiqueten de la misma manera, sea cual sea el lugar donde se obtengan.
El banco contará con un único registro informático y un único coordinador, pero en cuanto a lugar físico, probablemente no estará centralizado, si bien una de las sedes será, por su larga experiencia, la UPV.
Un embrión del banco de cerebros estará en marcha en cuatro años. Junto con el proyecto del banco de cerebros, la REM-TAP acometerá otros tres programas en los próximos cuatro años, como la creación de una biblioteca virtual de instrumentos y metodologías en salud mental y discapacidades, que reunirá todo tipo de cuestionarios y tests.
Otro proyecto trabajará en genotipación, buscando sobre muestras de ADN alteraciones genómicas o genéticas en pacientes, y en coordinación con la plataforma Genoma España, que se ocupa la genotipación de diferentes patologías. El tercer programa trata la identificación y validación de dianas terapéuticas.
En todos ellos participa el nodo de la UPV, que integran, además del grupo de neuropsicofarmacología de Meana, el del doctor Miguel Gutiérrez, catedrático y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Cruces, y el del profesor Javier Ballesteros, especializado en epidemiología.