Según ha explicado durante la presentación de este trabajo la defensora, Maite Erro, "es difícil entender desde criterios objetivos qué sucede para que las mujeres mejor preparadas de la historia" se encuentren en esta situación. A su juicio, la igualdad entre mujeres y hombres en puestos directivos es todavía un "espejismo", ya que se producen "resistencias feroces para mantenernos en esa exclusión". Según desvela el informe, primero de una serie que trata de "sensibilizar" sobre la situación que se da en la "realidad", con esta escasa inclusión de la mujer se está produciendo un "desaprovechamiento de recursos humanos altamente cualificados que no podemos permitirnos".
En este sentido, el estudio señala que en la CAV el 18% de las mujeres posee estudios universitarios. En concreto, el 62% del alumnado de la UPV, el 59% en caso de los estudios de postgrado y el 60% en el de los máster, está formado por mujeres. Estos datos ponen de manifiesto que el argumento que hace referencia a la escasa formación de las mujeres para acceder a este tipo de puestos ya no es válido.
Una de las autoras del trabajo, la profesora Elena Martínez, ha hecho hincapié en que las mujeres sufren actualmente "numerosos obstáculos" en su promoción profesional, entre los que ha citado los estereotipos, la cultura heredada, la ausencia de servicios sociales para conciliar el trabajo con el cuidado de la familia o el desigual reparto del trabajo en el hogar.
Con respecto a esta última cuestión, ha indicado que las mujeres siguen asumiendo casi en exclusiva las tareas relacionadas con la familia y el cuidado y que dedican, como término medio, una hora y cuarenta minutos diarios más que los hombres a las mismas.
Otro de los datos reveladores que expone el estudio es que el 44% de las mujeres altamente cualificadas que interrumpen voluntariamente su carrera profesional lo hacen para dedicarse a responsabilidades relacionadas con la familia y los cuidados, mientras que los hombres, por el contrario, abandonan su carrera para cambiar el rumbo de la misma (29%), adquirir formación adicional (25%) o, simplemente, porque están insatisfechos con su empleo.
En el caso de la reincorporación a la vida profesional, la situación se agrava, puesto que el 38% de las mujeres que retoman su carrera se ve obligado a hacerlo en puestos con menor responsabilidad para compaginarlo con los compromisos familiares. Todo ello, provoca que su salario se reduzca, de media, entre un 11% y un 37% (como término medio, el informe revela que las directivas de la CAV cobran un 27% menos que sus colegas hombres).
Por último, el informe acaba con el "mito" de que las directivas tienen más edad y menos nivel de formación que los directivos, ya que el porcentaje de mujeres que ocupan este tipo de puestos en Euskadi menores de 44 años es del 60%, frente al 40% de los hombres. Asimismo, más del 60% de ellas tiene estudios superiores, 10 puntos más que en el caso de los hombres.
La vicepresidenta de Confebask, Ana Belén Juaristi, ha señalado que la incorporación de la mujer a los puestos directivos de empresas vascas es "escasa" pero, a la vez, "ascendente". A su juicio, esto se explica por la "tardía" incorporación de la mujer al mercado laboral, la elección de estudios no ligados directamente con el mundo empresarial, y por factores de índole generacional y cultural.
En cualquier caso, ha destacado los avances alcanzados en esta materia en los últimos tiempos, y ha abogado por acelerar el proceso de incorporación de la mujer "para no perder el potencial que se está perdiendo".