El consejero vasco de Sanidad, Gabriel Inclán, ha instado hoy al personal sanitario que atiende a los enfermos terminales a que "intensifiquen" la difusión y el uso de este Registro, al considerarlo "un derecho de la ciudadanía, especialmente en la fase final de la vida". Así lo ha indicado Inclán en la conferencia inaugural de la jornada titulada "Cuidados Paliativos: un derecho", que se celebra hoy en Bilbao con la asistencia de seiscientos profesionales que trabajan en centros asistenciales, bien sean médicos, enfermeros, psicólogos o trabajadores sociales.
En su intervención, el consejero ha definido los cuidados paliativos como "un Derecho Humano, con el que se pretende mejorar la calidad de vida del paciente terminal y de su familia, atendiendo a sus necesidades físicas y psicológicas".
El progresivo envejecimiento de la población, según ha dicho, originará un aumento de la demanda de estos cuidados y en este contexto ha enmarcado el Plan de Cuidados Paliativos 2006-2009 elaborado por Osakidetza.
Ha indicado que con esta iniciativa se pretende, además de mejorar la asistencia, ofrecer un soporte emocional al paciente y a los familiares, y ha matizado que "no se trata de religión, sino de sentimientos y de emociones".
Precisamente, uno de los ponentes de la jornada de hoy, el Coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Joan March-Gesma, de Palma de Mallorca, Enric Benito, ha pronunciado una conferencia sobre "Las Necesidades espirituales y existenciales al final de la vida".
Según ha explicado Benito en declaraciones a los medios de comunicación, dichas necesidades hacen referencia a "las preguntas universales que se plantean, principalmente, al final de la vida y al sufrimiento que generan".
Ha reconocido que el personal sanitario no tiene la respuesta, pero puede ayudar a encontrarla a través del "acompañamiento comprensivo y con empatía, porque al final de la vida es importante contribuir al proceso de reconciliación con la propia historia".
Benito ha dicho que los "aspectos sagrados" de la fase terminal son "la dignidad de la persona, su autonomía, un entorno cálido y el control de los síntomas físicos, para que la persona se sienta respetada, acogida y atendida, y así pueda afrontar sus miedos e, incluso, hacer pedagogía de la muerte para los que quedan".
Sobre la información suministrada al paciente en relación a su salud, este médico ha mantenido que el enfermo "tiene el derecho a saber y el derecho a la ignorancia, pero hay una fuente de información muy importante que todos tenemos y que es la propia intuición: nadie se muere sin saber que se está muriendo". if