Así se desprende del estudio del Observatorio Vasco de la Juventud "Emancipación y precariedad en la juventud vasca: entre la anomia funcional y el cambio cultural", presentado esta mañana por la consejera de Cultura, Miren Azkarate, y uno de sus responsables, el catedrático de Sociología Alfonso Pérez Agote. La investigación viene a confirmar la "tardía" emancipación juvenil en Euskadi, que sólo alcanza al 33,6% de los jóvenes de 25 a 29 años. Según ha explicado Azkarate, se trata de un fenómeno socioeconómico complejo en el que "no sólo intervienen el mercado y el régimen de tenencia de la vivienda o la precariedad laboral, sino también otros factores condicionantes como los socioculturales o institucionales".
De este modo, para independizarse resulta hoy día prácticamente imprescindible contar con pareja, más o menos estable, para poder hacer frente a la hipoteca, disponer de casa fija y de un trabajo estable que además dé independencia económica. No obstante, reunir todos estos elementos resulta una tarea difícil ya que "se tiene una cosa o se tiene la otra", advierte Pérez Agote.
La falta de uno de ellos, lleva a los jóvenes a tener que volver con sus padres o seguir recibiendo ayuda de la familia, y a alargar la formación, habiendo aumentado de forma significativa el número de jóvenes que cursa estudios de tercer ciclo, bien doctorados, postgrados o masters. "La combinación de estudios y trabajo durante unos años es también una realidad cada vez más habitual", precisa.
Según el estudio, los jóvenes saben que tienen muy difícil la inserción en el mercado de trabajo y que éste sea "estable y adecuado a su formación". A ello se suma el aumento de la temporalidad en la contratación laboral, situación que afecta en mayor medida a la mujer, que es "más proclive" a aceptar los denominados 'puestos de basura'.
Agote ha advertido de que la situación de crisis incrementará los problemas del mercado de trabajo, aunque en Euskadi "estamos mejor preparados", lo que repercutirá en la juventud.
AUTONOMÍA
El perfil de la persona que necesita emanciparse es el de una persona joven, de entre 25 y 34 años, que de media tienen los 27,5 años, con una ligera mayor presencia de mujeres (50,6%) y con estudios profesionales (36%) o universitarios (34%).
Se ha comprobado que si en los años 90 la principal motivación era casarse o vivir en pareja, ahora se busca la "autonomía" para lograr la "privacidad, intimidad y libertad". Según ha explicado Pérez Agote, este deseo es mayor en el caso de las mujeres porque el papel de la hija "es mucho más duro", mientras que los hijos tienen más cosas permitidas y "viven mucho más como en un hotel".
Destaca además que los jóvenes vascos son los menos religiosos de todo el Estado español, y que en Euskadi el matrimonio está en claro retrocesos, fundamentalmente por la Iglesia. De hecho, si en el año 1975 la edad del primer matrimonio era de 27 años para los hombres y de 24 para las mujeres, en el año 2005 se aumentó a los 33 en los hombres y a los 30 en las mujeres. También se está retrasando la edad en la que se tiene descendencia , mientras que disminuye el número de hijos.
Por último destaca que la mayoría de los jóvenes continúan queriendo un piso en propiedad (75,9%), frente al 4,8% que se decanta por el alquiler, aunque la solicitud del régimen en alquiler va poco a poco en aumento, al igual que los pisos más pequeños.
La dificultad para poder afrontar el pago de la hipoteca hace que 7 de cada 10 jóvenes emancipados vivan en pareja en hogares unifamiliares. "Saben que es más pesado la hipoteca que el matrimonio", advierte el sociólogo.