El cada vez más evidente alejamiento y la desunión entre el Partido Popular y el PSE-EE en las instituciones de Araba y Gasteiz han marcado el transcurso de 2006. Ramón Rabanera y Alfonso Alonso encaran la recta final de sus mandatos al frente de la Diputación Foral de Araba y el Ayuntamiento de Gasteiz, respectivamente, sumidos en la más absoluta minoría y salpicados por los escándalos de “irregularidades” en sus departamentos de Transportes y Urbanismo. De hecho, el alcalde de la capital arabarra se enfrenta a su tercera Comisión Especial de Investigación cuando la oposición ya ha relevado a su hombre de confianza, el concejal de Urbanismo Jorge Ibarrondo, de la presidencia de la Agencia de Renovación Urbana. Por delante quedan cinco meses, hasta las elecciones de mayo, en los que los presupuestos de las dos instituciones seguirán siendo los mismos, por falta de apoyos.
Aunque Alonso comienza ahora las conversaciones para tratar de aprobar sus cuentas, es consciente de la dificultad a la que se enfrenta, mientras Rabanera –que no volverá a presentarse a la reelección– ya ha dado marcha atrás a la espera de que lleguen tiempos mejores para su partido tras los comicios.
Pero Araba y Gasteiz también se han destacado este año por el alto clima de conflictividad social. Los agricultores y ganaderos reclaman más apoyo de Diputación, los ecologistas no se cansan de insistir en los peligros de Garoña y los vecinos del barrio de Adurtza logran que se paralice el desdoblamiento de la calle Iturritxu y que no sea una «autopista».
Son ejemplos de una masa social que también protesta por la llegada del Tren de Alta Velocidad a Euskadi o la instalación de las rampas mecánicas en el Casco Antiguo de la ciudad. Un síntoma de modernidad que muestra la transformación de su ciudad, que también se prepara para la llegada del tranvía. Los trabajos han dejado de ser preparatorios y ya transforman en profundidad las calles por las que va a discurrir el innovador transporte. De hecho, Abetxuko tiene prácticamente concluido el nuevo puente, aunque sus vecinos se quedarán con el viejo como pasarela peatonal. Mientras, el Parlamento vasco ya ha aprobado la segunda fase de su implantación, que conectará a partir de 2009 la zona de las universidades con el centro de la capital arabarra.
Para entonces, tal vez el Ayuntamiento haya derribado ya la vieja plaza de toros. Gasteiz se ha convertido en la única ciudad del mundo en contar con dos cosos taurinos y dos catedrales. Prevista su desaparición tras las fiestas de La Blanca, lo cierto es que se resiste a dejar libre ese espacio, donde se ubicarán pisos de lujo y apartamentos tutelados. Junto a ellos, FCC concluye la nueva infraestructura, todavía sin la cubierta colocada. Una vez finalizada, se espera poder utilizarla para la celebración de espectáculos.
A muchos de ellos llegarán gentes de fuera, que accederán a la capital por los recién inaugurados túneles de la N-1. Porque la transformación del territorio, por lo menos en carreteras, también avanza. La Puebla de Arganzón descansa ya del tráfico de una de las principales vías de Euskadi, mientras Arlaban asiste a la casi inminente conexión de Araba y Gipuzkoa a través de la Eibar-Gasteiz.
En el otro extremo, Eltziego aprovecha el tirón desde el mes de octubre de la apertura del imponente edificio creado por el arquitecto Frank Gehry, cuyos reflejos del titanio confirman al visitante que, efectivamente, se encuentra en tierra de vinos.
Quien sabe, tal vez el también creador del Museo Guggeheim comprara el décimo que logró el quinto premio en la Lotería de Navidad vendida por la afortunada administración de Oion. O, quien sabe, tal vez sea uno de los que compró el pellizco que salpicó a Gasteiz con el “Gordo”. Sea así o no, él sí ha bendecido a Araba.