PRIMERO FUE el huracán Gordon, después las riadas de Cee, Poio, Sabaris y Oia. Luego llegaron los incendios y ahora las inundaciones producidas por un fuerte temporal. Los desastres naturales se han afincado en Galicia y siguen aumentando a su paso los daños en viviendas, infraestructuras y negocios. La escasez de precipitaciones y la dura oleada de incendios forestales de este verano devastaron más de 103.000 hectáreas y han supuesto un duro revés medioambiental. Estos incendios poco tuvieron que ver con fenómenos naturales. La intensidad de los mismos no causó solamente deterioros graves del suelo, sino que en algunos casos provocaron la muerte de algunas personas que viajaban en sus vehículos quedando atrapados por las llamas. Pero las 73 detenciones, de las cuales 21 personas siguen en la cárcel o en centros psiquiátricos, no lograron solucionar el verdadero problema que sufrían los gallegos, puesto que las hectáreas quemadas en esta comunidad fueron las dos terceras partes de todo el territorio devastado por el fuego en el Estado español, en un año en el que las cifras de incendios habían descendido considerablemente.
Galicia es una de las regiones europeas con mayor densidad de masa forestal, por lo que estos repentinos acontecimientos han supuesto un problema «serio y grave», como diagnosticaron en su día desde el Gobierno estatal.
Del fuego al agua
Tras las oleadas de incendios, cuando parecía que Galicia poco a poco iría recuperando la normalidad, llegaron los fuertes temporales; ráfagas enormes de viento y torrenciales lluvias que han causado más deterioros en los pueblos y calles del territorio gallego. El agua desbordada inundó vías, bajos comerciales, garajes subterráneos y sótanos en la zona de influencia del río.
El temporal de lluvia y viento obligó a evacuar a vecinos de poblaciones afectadas por las numerosas inundaciones registradas. Además, los problemas en las carreteras también fueron numerosos. De hecho, según la Xunta de Galicia, las fuertes lluvias obligaron al cierre de algunos puntos viales.
El 27 de junio de 2006, los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea alcanzaron por unanimidad un acuerdo político sobre la directiva de evaluación y gestión de inundaciones que tiene como principal objetivo reducir el riesgo de estos fenómenos naturales, tanto en las cuencas de los ríos como en las zonas costeras. La norma obligará a los estados miembros a realizar una evaluación de riesgos, a preparar mapas con las zonas geográficas con mayor peligro de inundarse y a diseñar planes de gestión de crisis. Los Veinticinco pactaron que la directiva se aplique a todo el territorio comunitario. Asimismo retrasaron el calendario de aplicación propuesto por la Comisión que preveía finalizar la evaluación de riesgos en 2010. Los ministros prorrogaron esta fecha hasta el 22 de diciembre de 2012 aunque mantuvieron en 2015 la fecha para la elaboración de mapas de riesgos. Una norma que en el caso de Galicia hubiese sido perfecta si hubiese estado en vigor actualmente.
Galicia está sufriendo una gran catástrofe ecológica, un desastre que no sólo afecta a la fauna y flora de todo el territorio, sino que además influye en sus playas y litorales que se ven afectados, dañando también todos sus recursos naturales.