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Diario de tres diarios
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En puertas de otro gran error
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Juan Carlos Ibarra
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ALGO tendrá el proyecto de Nuevo Estatuto de Euskadi para que sus detractores tengan que recurrir a falsear su contenido en el intento de desprestigiarlo. Algo tendrá cuando unos que se dicen independentistas afirman que es "sano regionalismo" y otros que se autodenominan autonomistas, que es secesionista. Algo para que la CEOE advierta sobre el «coste de proporciones incalculables» y los representantes de los empresarios vizcainos y guipuzcoanos se distancien de estas visiones catastrofistas. Algo tendrá cuando la Iglesia española llama a orar "por la unidad de España" y desde la Iglesia vasca se dice que no se puede tachar de pecaminosos proyectos políticos legítimos.
Y eso que ocurre es el choque entre las voluntades de dos países, expresadas en este momento por la decisión que tomó el Parlamento vasco el pasado día 30 y por la que adoptará el día 1 de febrero el Parlamento español. Porque si quienes ocupan los escaños del Congreso de los Diputados son representantes de la voluntad de los ciudadanos de todo el Estado, quienes poseen las actas parlamentarias en Gasteiz lo son de la voluntad de los vascos de la CAV. La Cámara Baja no debe tirar a la papelera un proyecto que tiene tras de sí el voto de ochocientos mil ciudadanos. Puede, y todo apunta a que lo hará, pero no debería. No si no quiere ahondar la brecha que otros desgraciados acontecimientos de la Historia de este Estado han abierto entre el pueblo vasco y los dirigentes españoles. En cada momento, esos despropósitos, en forma de aboliciones forales, guerras y represiones dictatoriales, fueron vistos como adecuados por los mandatarios de turno. Hoy podemos estar en puertas de otro gran error. |
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