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El virus mutante del fascismo
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Olivier Herrera Marín
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El fin de los dictadores no significa el de sus métodos autoritarios ni de su ideología; muerto el perro queda la rabia. La ‘‘Formación del Espíritu Nacional’’ contagió durante 40 años a quien no supo o pudo desarrollar defensas frente al virus mutante del fascismo. Ningún estado, nación, clase social o partido se libra de él, por más que hoy, sea en las ubres del PP de Aznar-Acebes-Zaplana donde halla el calor y sustento necesario para crecer y expandirse el nuevo Nacional-Catolicismo-Fascista de la España ‘‘Una, Grande y Libre’’ que insulta e intenta agredir un día a Atutxa a las puertas del Congreso de Diputados cuando presente el Plan Ibarretxe y al otro al PSOE en el Madrid ‘‘Rompeolas del Fascismo’’ durante la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El fascismo impone la razón de su fuerza a la fuerza de la razón, manipula la opinión pública falsificando la historia e insultando a la inteligencia, rinde culto a la jerarquía y jura obediencia ciega al jefe, desprecia y aplasta al débil con la ley y el orden de su poder económico-militar. Las mil caras del fascismo, puro racismo y autoritarismo, confluyen en el pensamiento único que busca la uniformidad para convertir las masas en rebaños, negando su propia identidad a cada ser humano. El fascismo niega la discrepancia y el derecho de crítica, niega la libre-unión-solidaria de los pueblos en el respeto a la diversidad de la especie humana.
La afiliación presupone, no define al ser político, y ningún partido se libra del virus mutante del fascismo ni del arribismo oportunista, para muestra: Blair en Irak, Barrionuevo e Ibarra en España. Pero donde se cobija, anida, crece y se expande el virus es en las filas de un PP cada vez más autista, autoritario y agresivo, con una dirección incapaz de asumir su responsabilidad en los horrores de Irak y los errores que provocaron la movilización social y el vuelco político con su indiscutible derrota electoral del 14 M. Aznar sigue defendiendo la política terrorista del tahúr del despacho oval, mientras Rajoy -sombra que vela el aura de su Jefe- lleva camino de hundir al PP más hondo que el Prestige. Mayor Oreja sigue rascándose la oreja en Estrasburgo loando ante la UE la "Unidad de Destino Universal de la España Imperial", sin comprender cuanto ocurre en Euskadi y en el resto del Estado Español.
José Bono, ministro de Defensa, español castizo y fetén, y Rosa Díaz, indiscutible martillo de ETA, se unen a la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo para dar fe de su solidaridad con las victimas, siempre inocentes. Confían ir entre amigos y descubren perplejos la utilización partidista que hace el PP del dolor de los familiares de las víctimas. Todo vale para los fans de Acebes con tal de poner al PSOE contra las cuerdas y hacerle morder la lona del cuadrilátero. José Bono y Rosa Díez comprueban acongojados que de nada sirven sus rezos y buenas intenciones ante la ira desatada de la derecha levantisca y vaticanista que no respeta nada ni a nadie, ni el mensaje de amor de Cristo ni al Gobierno de España. El PSOE asiste atónito al acoso social, político y mediático de quienes le niegan la legitimidad de legislar. La sonrisa y mejor talante Zapatero tienen que aguantar el acoso de quienes nunca se han puesto un condón y defienden a ultranza el modelo de familia tradicional, proponen a los jóvenes la abstinencia sexual de los castos para evitar el sida, quienes en su paranoia le exigen al gobierno de un estado laico que hinque la rodilla ante el poder terrenal de los Roucos Valera y el obispo de Roma. Zapatero tiene que parar la ofensiva inmisericorde de un PP que, aislado e incapaz de vencer ese mismo terrorismo que alienta con su política ciega, le niega al gobierno legítimo el derecho a negociar cuanto estime oportuno para acabar con ETA y conseguir esa PAZ que Euskadi y por extensión España tanto merece y necesita. Cada uno es libre de defender su ideal y bandera respetando las reglas de la democracia, sin trampas ni agresiones fascistas, el palo de la bandera nacional que besa con inmenso respeto y amor el ministro de la Defensa, no puede trasmutarse en una víbora cornuda. La lección del sábado día 22 de enero es evidente para quienes no les ciegue en su ignorancia, su rencor y odio a la España diversa, culta, cosmopolita y plurinacional. Zapatero además de la firmeza, templanza y habilidad para negociar en todos los frentes que tiene abiertos, tendrá que elegir muy bien sus aliados para defender la democracia y definir el Estado federal que consolide la unidad de España. |
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