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Diario de tres diarios
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El peligroso juego de la humillación
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Juan Carlos Ibarra
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LA ALARMA que ha producido tanto en el PSOE como en el PP la posibilidad de que la Cámara de Gasteiz no envíe representación a defender el proyecto de Nuevo Estatuto el martes en el Congreso parece indicar que esa ausencia trastocaría los planes de ambos partidos. El tono barriobajero de Rajoy, llamando «cobarde» al lehendakari si no acude, apunta a un vivo deseo de que Ibarretxe se meta en la boca del lobo. Con formas más finas, Fernández de la Vega instaba ayer a la «coherencia» de los parlamentarios del tripartito vasco, conminándoles a que acudan al Congreso. Quieren que vayan y, a tenor de lo expresado ayer por dirigentes de PNV y EA, irán. El interés de PSOE y PP puede tener dos motivaciones. Una institucional, que buscaría poner punto final, con todos los protagonistas presentes, al sistema de tramitación elegido. La otra, tendría un carácter "ejemplarizante", de forma que los impulsores del Nuevo Estatuto reciban en el Congreso un apabullante rechazo al proyecto y escuchen, "claro y por su orden", todas esas cosas que socialistas y "populares" están diciendo en los medios de comunicación. Una y otra intención tienen un mismo objetivo: la humillación política de quienes han osado plantear una iniciativa que trastoca el diseño de Estado que defienden "quienes tienen que defender ese tipo de cosas", es decir, "los dos grandes partidos que pueden gobernar en España", tal y como destila el pacto que ambos firmaron en su día. Esa humillación será, no obstante, el mayor error que PSOE y PP puedan cometer. Si deciden despachar a la mayoría absoluta de la Cámara de Gasteiz con una patada en el trasero, habrán abierto la puerta que tanto temen. Luego sólo podrán cerrarla por la fuerza. |
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