Desde ayer y a lo largo de tres meses, se llevará a cabo en Bizkaia un proceso extraordinario de regulación de inmigrantes, sexta ocasión en la que se dan estas circunstancias.
La espera de decenas de personas fueron la tónica principal desde las cuatro de la tarde de ayer -hora en la que se abrieron las oficinas habilitadas para tal fin- y aunque todo fue con calma, esa espera fue presidida, en el caso de las oficinas de la Seguridad Social de Bilbao, por una concentración de protesta de inmigrantes y simpatizantes que no podían regular su situación.
Ya por la mañana, alrededor de medio centenar de inmigrantes se encontraba a la espera de ser atendidos, aunque desde un principio se estimaba que la aglomeración iba a ser mayor.
Sin embargo, la ilusión con la que esperaban su turno estas personas -la mayoría de origen sudamericano y marroquí- se vería truncado en muchos de los casos, debido a la exigencia de papeles y documentación una vez que les llegaba el turno de ser atendidos en las oficinas.
De este modo, los 18.000 inmigrantes que se esperaba que tramitaran su situación -cifras estimadas por la Subdelegación de Gobierno en Bizkaia- no serían tales, según señalaron ayer fuentes de SOS Racismo, que afirmaron que «con tantas trabas, al final seguro que son muchas menos las personas que legalicen su situación». En total, son 23.000 los inmigrantes censados en Bizkaia, «aunque es difícil contabilizar cuántos hay en total debido a que no están registrados de ningún modo».
Algunos de los que esperaban en las puertas de la oficina -los menos- se encontraban esperando a sus jefes, o junto a ellos, ya que sólo algunos pocos se acercaron a primeras horas junto a sus empleados para darles el alta.
La regularización de la situación de estos inmigrantes no pasó tampoco desapercibida para los grupos políticos.
Por su parte, el coordinador de Ezker Batua-Berdeak, Javier Madrazo, criticó que el Partido Socialista «no ha garantizado una información suficiente» sobre los términos de esta regularización, por lo que, según dijo, el Ejecutivo vasco «ha tenido que suplir esa falta de planificación». Así, explicó que el Gobierno vasco ha llevado a cabo un reparto masivo de alrededor de 50.000 trípticos informativos en siete idiomas y ha ofrecido un centenar de charlas en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia dirigidas a inmigrantes y empresarios «para suplir la carencia y la falta de previsión del Gobierno del PSOE».
Por otro lado, el PSE-EE se marca como objetivo promover desde el futuro Gobierno vasco iniciativas para la reforma de la Ley Orgánica de Derechos y Libertades de los Extranjeros, que reconozca las libertades públicas y derechos fundamentales de los inmigrantes, así como elaborar un Plan Vasco de Inmigración y «no un plan del Gobierno vasco», según recoge en su borrador del programa electoral de los socialistas vascos. |