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Ziggy Marley, hijo del músico. Ap |
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TELEVISIÓN
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Caribe y África se funden en honor de Bob Marley, con motivo de su sesenta aniversario
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Miles de personas se reunieron en la capital de Etiopía para celebrar un macroconcierto recordando al músico fallecido en 1981
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Tsigue Shiferaw Addis Abeba
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Ritmos caribeños y africanos se fundieron en un concierto de nueve horas en homenaje a Bob Marley que se prolongó hasta ayer, el acto más importante de las celebraciones por el 60 aniversario del nacimiento del difunto músico jamaicano.
Miles de personas, reunidas el en la plaza Meskel de la capital de Etiopía, disfrutaron del concierto ofrecido en honor del indiscutible rey del reggae, quien falleció a los 39 años, en 1981, a consecuencia de un cáncer, y que habría cumplido 60 años el 6 de febrero.
Cada año, en esa fecha, seguidores de la religión rastafari y admiradores de Marley se reúnen para celebrar el cumpleaños del músico, pero ésta era la primera vez que los festejos se realizan fuera de Jamaica.
Etiopía es la patria espiritual no sólo de Bob Marley sino de todo los rastafaris, que consideran como su dios al ex emperador Haile Selassie (cuyo nombre original era Ras Tafari).
La viuda de Marley, Rita, había señalado antes del mega-concierto que tener las celebraciones aquí era lo más natural y apropiado, puesto que, para su marido, el continente africano y, de modo especial, Etiopía eran ‘‘la tierra prometida’’.
No se trataba sólo de una celebración musical, sino de una afirmación del africanismo y de la fe rastafari, como puso en evidencia la madre del músico, Cedella Booker, cuando dijo al público: «Mucho después de que Babilonia haya caído, la casa edificada por Bob permanecerá en suelo sólido». ‘‘Babilonia’’, en la jerga rastafari, se aplica a la supremacía blanca que ha oprimido a la raza negra durante siglos.
Bajo un resplandeciente cielo y un sol abrasador, la multitud se congregó en la misma plaza que había visto, en el pasado, los desfiles militares del régimen marxista. La plaza Meskel fue remozada para estas celebraciones, lo que ha supuesto un gasto de un millón y medio de dólares. |
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