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La escuela da samba, Estañao Primeira de Mangueira durante el desfile del domingo por la noche (arriba); La murga "Los desconocidos de siempre" de Almagro (en el centro) y la escuela de samba Salgueiro (izquierda). Efe |
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Samba, murgas y frutazos
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"El más grande espectáculo artístico popular al aire libre" llena de algarabía las calles de Río, pero el carnaval también alumbra la noche bonaerense y deja 164 bajas en la "batalla de la mandarinas".
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Agencias Río/Buenos Aires/Roma
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Mientras la samba, los disfraces minimalistas y las carrozas alegóricas invaden la avenida Marqués de Sapucaí, el Sambódromo del centro de Río de Janeiro y los barrios porteños de Buenos Aires vibran -sin tanto lujo ni brillo- al son del paso de las murgas, en Italia, más concretamente en Ivrea, un pueblo cercano a Turín, se lían a "mandarinazos". Y este año la han liado de verdad. La tradicional "batalla de las mandarinas", en la que 4.000 personas se lanzan 360 de la fruta, dejó 164 heridos, y muchos de los "tocados" tuvieron que ser atendidos en el hospital tras presentarse con la cara totalmente amoratada.
En Río nada de lesionados ni mandarinazos. Siete clubes del llamado "Grupo especial", cada uno compuesto por unas 4.000 personas, recorrieron la avenida Marqués de Sapucaí contando historias mediante la samba, danzas y elaborados disfraces. Una de las comitivas más aplaudidas por las cerca de 60.000 personas presentes en las gradas del Sambódromo fue "Unidos de Tijuca", que se inspiró en los delirios de la imaginación con el Quijote como hilo conductor de su historia. Su desfile estaba encabezado por enormes figuras de molinos de viento, con puertas por donde entraban y salían personajes del ecléctico mundo de la fantasía. Los tamborileros que marcaban el ritmo iban vestidos de personajes del libro de Miguel de Cervantes, y el caballero de la Triste Figura marchaba al frente, montando su Rocinante de cartón.
Después de los personajes cervantinos, siete carrozas mostraban lugares imaginarios, como el mundo de Oz. También era visible el castillo de Drácula, con una pirámide de sarcófagos de donde salían cincuenta vampiros y el purgatorio, encarnado por 160 personas desnudas en una sombría carroza, hasta una escuadra de bailarines interpretando a los licántropos y zombis del vídeo "Thriller", de Michael Jackson. "El más grande espectáculo artístico popular al aire libre" y el punto culminante del carnaval carioca continuaba con otros siete desfiles.
Al son de las murgas
Mientras tanto, en el carnaval bonaerense sin lujos ni exuberancias, pero con elegantes levitas de lentejuelas multicolores, unos 15.000 murgueros salen a imprimirle ritmo a los cuarenta corsos -como se llama en Argentina a los espectáculos de carnaval- que desde el pasado sábado y durante todo febrero agitan los fines de semana de la ciudad.
«Las murgas son un patrimonio cultural intangible de la ciudad, como el tango, que dan vida a una fiesta bien familiar, a la que este año esperamos que asistan unas 800.000 personas», asegura Ana Villa, de la comisión de Carnavales de Buenos Aires. |
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