El inspector del Banco de España que supervisaba al BSCH en el momento de su fusión, José María Lamamie de Clairac, aseguró ayer desconocer los contratos del ex copresidente del grupo, José María Amusátegui, y del ex consejero delegado, Ángel Corcóstegui, hasta que la Audiencia Nacional solicitó al supervisor elaborar un informe sobre los pagos percibidos por ambos al salir de la entidad.
Lamamie, que declaró ayer como testigo, explicó que no tuvo conocimiento de los contratos que permitieron a Amusátegui cobrar un "bonus" de 43,75 millones de euros y a Corcóstegui recibir 108,1 millones por su jubilación hasta el 29 de noviembre de 2002, cuando la sala de la Audiencia Nacional que preside Teresa Palacios encargó redactar un informe durante el proceso de instrucción.
El funcionario del Banco de España no tuvo acceso, por tanto, a esos documentos durante el periodo que supervisó el grupo siendo jefe del equipo de inspectores del banco emisor desde febrero de 1998 en el antiguo Banco Santander y hasta octubre de 2000, ya en el fusionado BSCH, según precisó.
Lamamie tampoco tuvo constancia de que el banco dotase los fondos para atender los compromisos adquiridos con Amusátegui y Corcóstegui en el momento de su jubilación en las cuentas de 1999, pero sí verificó que al producirse los pagos se encontraban provisionados en los balances de los ejercicios 2000 y 2001.
A preguntas de los letrados de la acusación y del fiscal, indicó que el bonus de Amusátegui estaba cubierto en el momento del pago por un fondo de pensiones en balance que se abonó como gasto en concepto de quebranto extraordinario contra la cuenta de resultados.
Lamamie eludió pronunciarse sobre si el cargo estaba correctamente contabilizado por desconocer el contenido del contrato del ex copresidente. «No le podría decir teniendo en cuenta que no conozco el contrato ni la naturaleza del contrato», manifestó. |