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Diario de tres diarios
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La puerta, por favor
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Jose Uriarte
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no es necesaria más curiosidad que la ya escasa de "El turista accidental" de Anne Tyler para que al viajar por el interior de la sede del Estado, aunque sea a través de la manoseada guía del teletipo; el visitante comprenda a quién, despavorido, busca la salida de emergencia. En esta ocasión no se trata de los despachos de la política, sino del piso superior, donde se negocia el gran negocio. El Fondo de Garantías de Depósitos, organismo que los grandes bancos sostienen con una ínfima parte de sus escandalosos beneficios para curarse en salud ante una quiebra, aseguró ayer que el pago de los 1.122 millones al ex propietario del Banco de Valladolid, dictaminada por el juzgado de instrucción número 4 de Madrid, supondría «un grave riesgo para los ahorradores del sistema bancario nacional» por su descapitalización. Es decir, el Fondo se quedaría a dos velas si abona lo dispuesto por el juez y en caso de quiebra de algún banco sus clientes podrían no percibir la indemnización que, dicho sea de paso, nunca supera los 20.000 euros. Así que elija usted: el riesgo para sus ahorros o la sentencia. Sin entrar en si es justa o no la decisión judicial, ¿no hay implícita en el Fondo una apelación a la desobediencia civil? Además, claro, de un rostro como toda la arquitectura del siglo XX que va impresa en los billetes de 500 euros, según dicen, ya que uno no ha visto muchos. Todo esto, para colmo, coincide con el dato del endeudamiento familiar para la compra de vivienda, que crece un 23%, con el de las hipotecas, que aumentan un 18%, y con su traslado al rendimiento del trabajo de cada cual. Por cierto, la siniestralidad laboral, que al parecer cuesta trece mil millones anuales ahora que hasta la vida humana se mide en euros, continúa su imparable incremento. ¿Dónde estaba la puerta? |
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