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El ombligo
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José Serna Andrés
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Está claro que las nominaciones a los premios cinematográficos Goya como escalón a los Oscar remueven las pantallas hasta hacernos pensar que no existen más estrellas en el firmamento que las que proceden de Hollywood. Pero cuando mencionamos Bollywood nos estamos centrando en la India, un país que ha sobrepasado ya hace tiempo los mil millones de habitantes.
Nos llamó la atención cuando la India manifestó que no necesitaba ayuda internacional para atender a las víctimas del tsunami, porque pensamos en un país extremadamente pobre que necesita la ayuda de las religiosas de la madre Teresa de Calcuta para salir adelante. Pero no queremos informarnos de que las religiosas de la madre Teresa también trabajan con los indigentes del ‘‘cuarto mundo’’ en los Estados Unidos de América, y que la industria cinematográfica de Bollywood, -así llamada despectivamente esta industria de Bombay tan alejada de Hollywod- alimenta los sueños y los sentimientos de catorce millones de personas que diariamente van al cine en este gran país. Aunque en general lo desconozcamos desde Occidente, como ombligo del mundo, estamos hablando de una industria cinematográfica centenaria que cuenta con un estilo propio de hacer cine.
La industria india estrena cada año casi mil títulos que son degustados en todo el país y en grandes zonas de África, Rusia y Asia. Quienes lo conocen bien dicen que su receta se nutre de una mezcla de acción, exotismo, emoción, tradición e identidad nacional, todo ello envuelto en una historia de final feliz donde están muy presentes la música y el baile mientras el héroe protagonista se deja envolver por grandes escenarios y coreografías, el público grita contra los malos y silba cuando se produce alguna insinuación de tipo sexual como en nuestros antiguos cines de barrio. Hay quien dice que se trata de ofrecer circo a quienes no tienen pan, pero de las casi mil películas producidas al año una veintena de ellas tienen una gran calidad y enormes beneficios económicos. Quizá pensemos que para conocer la industria cinematográfica de la India debemos visionar las películas que, procedentes de aquel país, triunfan en Occidente, pero aunque puedan servirnos para abrir boca, quizá nos equivoquemos y tengamos que reconocer simplemente que otra forma de ver la vida, con películas de tres horas de duración, pueden encandilar los ojos de millones de personas sin que tengan la necesidad de recibir un Oscar para promocionarse en su entorno.
Ahora que hablamos tanto de abrirnos a otros pueblos y de respetar las identidades culturales, seguimos pensando en parientes pobres, en inmigrantes extranjeros, pero desconocemos los melodramas épicos musicales de Bollywood, de la misma manera que desconocemos muchas otras cosas que no se encuentran en el ombligo de Occidente. |
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