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Óscar Freire bate a Isaac Gálvez en la meta de Port d’Alcúdia. Afp |
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Freire sale airoso, y vivo, de otro duelo con Gálvez
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MALLORCAEl cántabro suma dos de dos tras ganar un sprint que entrañó peligro
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Unai Larrea Bilbao
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Se comenta en el pelotón, si bien son pocos los ciclistas que se atreven a decirlo alto y claro, que no hay peor pareja de baile en un sprint que Isaac Gálvez, el catalán de Illes Balears, corredor forjado en la pista. Tipo robusto, dicen que el de Vilanova i la Geltrú no conoce en las rectas de meta, o incluso antes, y que tampoco es amigo de hacer prisioneros. El pasado domingo, tras batir a Gálvez en el sprint de la primera etapa de la Challenge de Mallorca, Óscar Freire no tuvo palabras cariñosas para con su "colega". «Él se ha venido contra mí. Igual es su forma de correr y el instinto y los hábitos de la pista, pero no me parece normal que esprinte de esa manera. No ha pasado nada, pero un enganchón a esa velocidad puede ser muy malo. Al final le he dicho que esto no es el Campeonato del Mundo», protestó entonces el cántabro pero, por lo visto ayer, sus palabras no debieron llegar a oídos de Gálvez.
Porque ayer, en Port d’Alcúdia, meta de la segunda etapa de la ronda balear, volvió a escenificarse una llegada peligrosa e, ironías de la vida, Gálvez volvió a estar en todas. Primero, ya en el último kilómetro, se las tuvo con Erik Zabel en la pelea por hacerse con la rueda de Freire, lanzado por dos compañeros del Rabobank. El alemán a punto estuvo de irse por el suelo en dos ocasiones. Ya en los 300 metros finales, Gálvez estuvo a punto de arrollar a Steven de Jongh, último lanzador del tricampeón mundial, cuando éste trataba de apartarse de la línea de sprint. Existió el contacto, y ambos estuvieron en un tris de caerse, algo que habría tenido consecuencias muy dañinas. Freire, a lo suyo, suma ya dos de dos en 2005. |
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