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Teixeira Vitienes, tarjeta roja en mano. Efe |
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Roja, amarilla y verde
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La Federación de Peñas del Zaragoza, tras otra jornada cargada de polémica arbitral, denuncia por primera vez«la intención de alguien de manipular la competición»
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Iñaki Ugalde Bilbao
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Apuntes
1. Peñistas maños
«Los errores cometidos contra el Zaragoza por los colegiados no los vemos como simples fallos sino como mala intención»
2. Colegiado con antecedente
Teixeira Vitienes, el árbitro que pitó en Albacete, es el mismo que obligó al Betis a cambiar de camiseta frente al Sevilla
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ROJA DE expulsión, amarilla de amonestación y verde de indignación. La Federación de Peñas del Zaragoza abrió ayer un nuevo capítulo dentro del interminable culebrón de la polémica arbitral que temporada tras temporada sacude al fútbol estatal. La actuación del colegiado Teixeira Vitienes el pasado domingo en Albacete ha desatado las iras de club y seguidores maños.
Cuando el fútbol europeo asiste consternado al escándalo que sacude a Alemania por la existencia de una mafia de apuestas que implica a árbitros y jugadores en la manipulación de resultados, la citada agrupación de peñistas del conjunto aragonés sale a la palestra para denunciar que «los errores cometidos contra el Zaragoza por los colegiados no les vemos como simples fallos sino como mala intención».
En una carta abierta a la Federación Española de Fútbol y al Comité Nacional de Árbitros, esta Federación de Peñas intuye «la tutela de alguien sobre el colectivo arbitral con la intención de manipular la competición». A la hora de buscar el porqué a tanto error contra su equipo, los peñistas del club maño señalan como posible causa el enfrentamiento entre Villar y Óscar Flé, presidente de la Federación Aragonesa de Fútbol.
«Es difícil creer que el Zaragoza tenga que pagar las consecuencias de este enfrentamiento, aunque muchos más difíciles de creer son los penaltis que no se pitan a favor de nuestro equipo y los que sí se señalan en contra».
La nota de esta Federación de Peñas, previa petición al consejo de administración del club para que «despierte» y eleve las quejas pertinentes, finaliza con un llamamiento a los árbitros sobre sus actuaciones dado su temor a que de continuar en la misma línea se puedan convertir todos los partidos de fútbol en espectáculos de alto riesgo: «La paciencia de los aficionados tiene un límite y en el caso de los zaragocistas ha sido rebasado ampliamente».
A modo de recordatorio habrá que constatar que Teixeira Vitienes, colegiado encargado de dirigir el polémico partido de Albacete, es el mismo que no hace mucho adquirió un protagonismo que no le correspondía en el derbi Sevilla-Betis. En aquella ocasión, el árbitro gallego obligó al conjunto visitante a jugar con su segunda indumentaria para evitar confusión de colores.
Suspicacias en rojiblanco
El malestar de los aficionados del Zaragoza puede extenderse esta jornada a los del Athletic. Pino Zamorano dejó constancia el pasado domingo en Riazor que no es un colegiado capacitado para arbitrar en Primera División. Errar es de humanos y más en un partido de fútbol donde existen presiones de todo tipo, pero lo que resulta a todas luces incomprensible es dejar seguir el juego tras dos acciones dudosas para más segundos de la cuenta después sancionarlas. Eso precisamente sucedió en el gol anulado (posible 0-2) a Joseba Etxeberria y en el penalti que permitió a Tristán firmar el empate definitivo (1-1).
Las suspicacias sobre el arbitraje de este mal colegiado en un partido correcto y deportivo a más no poder afectan al número de tarjetas mostradas. Mientras los coruñeses sólo vieron dos, los rojiblancos recibieron un total de siete. Las de Orbaiz y Joseba Etxeberria acarrean además un encuentro de sanción.
Y puestos a ser malpensados tampoco estaría demás que alguien explicase al Athletic a que vienen tantos controles antidoping seguidos. El dato es alarmante en sí mismo: los leones han sido reclamados a pasar el correspondiente control antidopaje en cuatro de los últimos cinco partidos disputados. Todo ello se produce además en una fase de la temporada en la que el club bilbaino, a través de Lamikiz y Padilla, han salido a la palestra para denunciar públicamente el trato que se está dispensando a Carlos Gurpegi.
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