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Dos jugadores del Hamburgo protestan ante el encausado Hoyzer. Efe |
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Hoyzer, el colegiado que se vendió por un televisor y 67.000 euros
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La prensa alemana desvela los detalles del escándalo que sacude al fútbol germano
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I. Ugalde Bilbao
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EL ESCÁNDALO explotó en Alemania hace un par de semanas cuando cuatro árbitros denunciaron que un colega estaba manipulando partidos. Robert Hoyzer, el colegiado señalado, acabó reconociendo su implicación en esta supuesta mafia de resultados. La red de tramposos se extiende también a futbolistas, clubes y funcionarios.
El semanario "Der Spiegel" ha tenido acceso al testimonio que este árbitro ofreció a la justicia de su país. Hoyzer, según sus declaraciones, se dejó comprar aparentemente por un televisor de plasma de pantalla gigante y 67.000 euros mientras recibía las instrucciones de la mafia de apuestas vía mensajes a su teléfono móvil durante los descansos de los encuentros. La mencionada publicación define al colegiado encausado como un joven de 25 años, ex estudiante de ingeniería civil, sin coche ni vivienda propia.
De menos a más
Los precios de los sobornos, que según el diario sensacionalista "Bild", corrían a cargo de tres hermanos croatas que acudían personalmente a casi todos los partidos y que regentaban el café "King" de Berlín, fueron aumentando con el paso del tiempo. Hoyzer empezó cobrando 4.500 euros en el primer encuentro que manipuló: Wuppertal-Werder Bremen.
En el segundo dobló sus ingresos. Fueron 8.000 euros por señalar un penalti inexistente y expulsar sin motivo a un jugador del Sankt Pauli. La tarifa aumentó hasta 20.000 euros por favorecer descaradamente al Paderborn en su compromiso copero con el Hamburgo. El resultado de este partido, que supuso la eliminación del club que milita en la Bundesliga, fue fijado en una charla previa que tuvo lugar en un hotel.
Hoyzer, según "Der Spiegel", regresó a Berlín en el automóvil de uno de los tres hermanos croatas «para cobrar en efectivo los 20.000 euros acordados». El colegiado admitió en su confesión haber participado en «la manipulación de un total de ocho partidos» e incluso reconoció que tuvo que devolver dinero al fracasar en su intento de manipular un partido para que terminara con el resultado convenido. Aquel encuentro enfrentó a Paderborn y Chemnitz, clubes ambos de Tercera. Los locales debían ir ganando al término del primer tiempo por 1-0, algo que no logró. La historia volvió a repetirse tiempo después en el choque entre Unterhachin y Sarrebruck, conjuntos de Segunda.
Los tres hermanos croatas implicados en esta trama también han sido arrestados y la justicia germana les decomisó los 2,44 millones de euros que tenían acumulados en sus cuentas corrientes. Hoyzer, según dicen en Alemania, era un joven árbitro de «meteórica carrera y brillantes perspectivas». |
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