Faure Ñasingbe prestó juramento ayer como nuevo presidente de Togo, en substitución de su padre, fallecido el sábado, dos días después de ser designado para el cargo por las Fuerzas Armadas y confirmado después por el Parlamento.
En la toma de posesión estuvieron ausentes la mayoría de los embajadores africanos y quedó rodeada también por protestas de la oposición y críticas internacionales, en especial de la Unión Africana que ha pedido que Ñasingbe no sea reconocido hasta que no se hayan celebrado elecciones.
Los partidarios del fallecido mandatario, el que más tiempo llevaba en el poder en África (desde 1967), precisaron menos de 72 horas para tramitar la transición, según una fórmula que, al parecer, surge de la voluntad del propio Ñasingbe Eyadema.
Pocas horas después de que se anunciara la muerte del jefe del Estado, las Fuerzas Armadas Togolesas, verdadero pilar del régimen, en la voz de su jefe, el general Zacharie Nandia, anunció la decisión de nombrar a Faure como nuevo presidente.
El domingo, la Asamblea Nacional, dominada por los diputados del partido gobernante, la Agrupación del Pueblo Togolés (APT), convocó una sesión extraordinaria para legalizar la decisión de los militares.
Los diputados manipularon la Carta Magna para conformarla a la nueva realidad, tras destituir al presidente del Parlamento, Fambare Natchaba, bloqueado en Benin, ,a causa del cierre del aeropuerto y las fronteras. |