Al menos 29 personas murieron ayer por dos atentados suicidas y varios ataques en otra jornada sangrienta en Irak Según fuentes policiales, doce policías que hacían cola para cobrar su salario resultaron muertos al hacer estallar un suicida la carga explosiva que llevaba adosada a su cuerpo en la cercanías del hospital Al Yamhuriya de Mosul, en el norte de Irak. A la relación mortal en esa ciudad se sumaron tres civiles que fallecieron en un ataque con morteros contra una comisaría. Catorce personas perdieron la vida en el segundo atentado suicida, al estallar un coche bomba en las proximidades de la Comisaría General de Policía de Baquba, en el triángulo suní y bastión de la insurgencia. La mayoría de las víctimas fueron también en esta ocasión agentes de Policía y miembros de la Guardia Nacional que hacían el relevo en el momento de la explosión. Al Zarqaui reivindica Al poco de los dos atentados suicidas, la Organización de Al-Qaeda en Mesopotamia del terrorista jordano Abu Musab al-Zarqaui se responsabilizó de ambos en sendos mensajes por Internet. «Uno de los leones de la brigadas de mártires realizó un ataque suicida contra los apóstatas y los infieles en Baquba», anunció el grupo en una reivindicación en la red poco después de que se atribuyera por igual medio el atentado de Mosul. El presunto grupo radical iraquí que mantiene desde el viernes secuestrada y amenazada de muerte a una periodista italiana anunciaba por su parte -y de nuevo otra vez a través de Internet-, que el destino de la rehén «se conocerá pronto». La nueva espiral de violencia coincidió con la divulgación de más datos parciales de las elecciones del 30 de enero, que confirman la hegemonía de los chiíes y el fuerte respaldo que logró la coalición kurda pero también las dificultades que impidieron el voto en las zonas suníes, donde la afluencia fue mínima Un portavoz de la Comisión Electoral Independiente difundía entretanto en Bagdad nuevos resultados sectoriales de los comicios de hace ocho días. que refrendan todas las previsiones. Según el funcionario, Safuad Al Rachid, la lista confesional chií liderada por el ayatola Abdelaziz Al Hakim -que según otros datos parciales encabeza el recuento en diferentes provincias- perfilaría su supremacía también en la de Falahedin. Con el ochenta por ciento de los votos escrutados en esa circunscripción, cuna de Sadam Husein, los chiíes confesionales habrían acaparado 27.645 papeletas, seguidos por la coalición kurda, con unos 18.000 votos, y la lista del presidente interino Ghazi Al Yauar, con alrededor de 15.000 sufragios. En el Kurdistán, y cuando se han contabilizado el noventa por ciento de los votos en la provincias de Dohuk y Sulaminiya, la coalición kurda se alzaría con el triunfo en las dos áreas, con 369.967 sufragios, seguida de la lista Raafadein (cristianos), con 4.124 papeletas, y los chiíes confesionales, con un total de 1.967. El funcionario refrendo lo que era un secreto a voces; que los asaltos, el robo de urnas y la intimidación de los electores impidió la afluencia de votantes en las regiones suníes, y precisó que sólo en la provincia de Nínive, donde se sitúa Mosul, más de doscientos colegios no abrieron porque los agentes electorales no se presentaron por miedo a las amenazas de los insurgentes. Al Rachid no dio cuenta en su comparecencia de índices ni siquiera aproximados de participación, que constituye el gran enigma en el lento goteo de datos que la instancia rectora de las elecciones ofrece sobre el escrutinio
|