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Alberto Matesanz |
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TELEVISIÓN
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Exquisita melancolía indie
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BLANCA LACASA y Alberto Matesanz forman Plastic D’amour. Él, reduciendo su apellido a Mate, debuta estos días en solitario con ‘‘Sol de medianoche’’ (Siesta), un disco preñado de melancolía exquisita y sensible de corazón acústico y tempo lánguido, al modo de La Buena Vida y Mojave 3. Sus canciones son viñetas introvertidas y sentimentales sobre el amor, el vacío, la rutina y la huida. «La tristeza, como la alegría, siempre está ahí. Para mí, quizás escribir canciones sea una forma de escapar», asegura Mate.
Trovador de lo cotidiano, lo externo y lo interno, Mate ha parido un debut poblado de obsesiones y lirismo, teñido de melancolía, de voces lánguidas y guitarras casi siempre acústicas, con guiños curiosos a instrumentos como la flauta travesera y el cello. Son canciones herederas de la melancolía de Nick Drake, Benjamin Biolay, Belle & Sebastian y Mojave 3, sobre todo en este último caso cuando comparte voces susurradas con Almudena López Villalba. Y más cerca, las viñetas de Mate, ideales para disfrutar cuando cae la tarde o te levantas un domingo con resaca, tienen el poso calmo de los donostiarras La Buena Vida y hasta ecos de Vainica Doble en ‘‘Balsa de piedra’’ y del swing en ‘‘Sol de invierno’’. «Componer música y escribir tienen una vertiente espiritual que va más allá de la imagen de trovador que canta historias para entretener a la gente», asegura Mate. ‘‘Sol de medianoche’’, parido en castellano, al contrario que su proyecto compartido con Blanca, está repleto de paseos por la ciudad, cometas que surcan el cielo, risas de golondrinas, relojes parados, cielos guardados en el congelador y playas vacías. Ahí va Mate, rumbo al sol, componiendo para escapar de sí mismo, y del vacío que le/nos rodea. Y soñando con amores que se desmayan y trozos de cielo escondidos en los corazones de su público, al que espera enfrentarse muy pronto. |
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