«Es una cesión a las presiones de las empresas de transportistas» Jon Mikel Abellanal Responsable sindicato EGAS
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El tribunal supremo ha anulado la norma dictada por el Gobierno vasco en 1997 que prohibía a los camiones de más de 5,5 toneladas circular por las carreteras vascas los domingos y días festivos, tras el recurso presentado contra la misma por la Comunidad Autónoma de Cantabria. Una medida contra la que ya se han alzado los sindicatos de camioneros vascos, que auguran un rebrote de la saturación de vehículos pesados en la muga con Francia aún más virulenta que la que se daba antes de la norma adoptada por el director de Tráfico del Ejecutivo vasco.
En su resolución, que revoca otra sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que confirmaba la norma, el TS aduce que, aunque el Gobierno vasco tiene la competencia para ejecutar la legislación estatal en materia de tráfico y circulación de vehículos, «no puede contradecirla o infringirla».
De este modo, según el Alto Tribunal, las normas no permiten la prohibición general de la circulación a una específica clase de vehículos, sino que sólo puede afectar a «determinados itinerarios». Una competencia que corresponde, además, al ministro del Interior y con «carácter excepcional, por razones de seguridad o fluidez» del tráfico.
Retenciones de camiones
Euskadi es la única comunidad del Estado que disfruta de una medida que se derivó de los graves problemas de aglomeración de camiones que se formaban en los municipios de la muga con Francia, país que cuenta con la misma restricción del tráfico para los fines de semana, una tendencia común a toda Europa.
«Si antes se formaban colas de ocho o diez kilómetros, ahora pueden ser de hasta quince kilómetros», advertía el responsable del sindicato de camioneros EGAS, Jon Mikel Abellanal. Éste incidía en el hecho de que «la situación se ha agravado desde 1997 hasta hoy, ya que el número de camiones matriculados en el Estado se ha duplicado, pasando de 140.000 a 210.000».
Los problemas se concentrarían, tal y como sucedía antes de 1997, en la localidad fronteriza de Behobia, cercana al peaje de Biriatu, con «miles y miles de camiones de mercancías en hileras, sobre todo de portugueses, con los arcenes completos y todos los camioneros ocupando una localidad de cien habitantes», explicaba Jon Mikel Abellanal al respecto. «Es una auténtica invasión del pueblo hasta las diez de la noche del domingo, en que se abre la frontera».
En referencia a la sentencia del Tribunal Supremo, el líder sindical aseguraba que «se trata de una cesión a las presiones de las empresas de transportistas, que no son los que van dentro del camión pero quieren que trabajemos los 365 días del año y 24 horas al día». Según él, «es una cabezonería que no tiene ninguna lógica, sólo supone un agravamiento del problema».
Pros y contras
La circulación de los camiones pesados de mercancías está envuelta en una delicada situación ya que, mientras crece la concienciación social respecto a los problemas (acústicos, medioambientales) que los mismos plantean, su uso es cada vez mayor.
«El ferrocarril no es una alternativa, por que su crecimiento no es posible», afirmaba Jon Mikel Abellanal, de EGAS. «En Europa del este, el tráfico de mercancías por ferrocarril supone un 35%, la media europea es del 17% y la media estatal y de Euskadi es de un 7 u 8%». Así, según el portavoz sindical, «lo único que no tiene limitaciones es el tráfico por carretera, pero si se limita el transporte, el servicio se encarecerá por otro lado». |