La vida del "Rey del pop" Michael Jackson siempre fue un misterio, pero el juicio al que es sometido estos días podría marcar el comienzo de un nuevo Michael, madrugador, puntual y hasta cotidiano, aunque eso sí, extravagante.
Una vez más, Jackson, de 46 años, llegó ayer puntual al tribunal de Santa María (California), un comportamiento habitual desde que el lunes comenzó la ronda de testimonios en este popular proceso en el que el artista, que insiste en su inocencia, es acusado de pederastia.
Su puntualidad, a las 08.30 horas (17.30 GMT), contrasta con ese otro Jackson que hace sólo un año daba motivos al juez Rodney Melville a amonestarle por llegar tarde a su primera audiencia preliminar. El artista, bailarín y cantante aprendió la lección, ejemplo que también se refleja en su comportamiento.
Del Jackson subido encima de su vehículo y bailando para placer de sus seguidores, como lo hizo hace un año, tampoco queda nada. Ahora la superestrella del pop se ha transformado en un artista formal que siempre dirige un saludo o tiene un detalle amable con los seguidores que se dan cita a la puerta del tribunal, pero sin por ello detener su marcha firme y segura hacia la sala.
Un artista comedido que -según las declaraciones que su portavoz Raymone K. Baine filtró a la prensa- comienza el día unas cuatro horas antes de su comparecencia en la sala. Un madrugón que junto con la formalidad esconde también un poco de ese otro Jackson, el que es considerado uno de los mejores intérpretes del siglo XX.
El juicio contra Jackson, acusado de someter a abusos sexuales a un menor, puede significar para el artista, si es declarado culpable, una condena de hasta veinte años de cárcel. Aun así, su paso por el tribunal tiene algo de espectáculo para el que se prepara diariamente como lo hiciera para cualquiera de sus conciertos. |