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Desde el centro
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Estadísticas laborales
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Carlos Humanes
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El Departamento de Trabajo de EE.UU. hizo ayer públicas tres baterías de datos laborales, que a pesar de las aparentes contradicciones en la superficie que pudieran presentar entre ellas, en el fondo ponen de manifiesto que precisamente el universo de los trabajadores no está siendo el más beneficiado por las políticas del Gobierno Bush. En primer término vamos con el dato más esperanzador, durante el mes de febrero se crearon 262.000 puestos de trabajo que superaban en 35.000 las previsiones establecidas que se constituían en el mejor dato desde el mes de octubre. El repunte observado en el empleo del sector manufacturero se presenta como la principal causa de la mejora. Sin embargo, el informe sobre la evolución del desempleo tiene un perfil negativo. Una tasa de paro del 5,4% después de haber permanecido en el 5,2% durante los últimos tres meses. Aquí hay que hacer la reflexión de que esos buenos datos de los tres meses anteriores tienen bastante más que ver con la reducción del número de ciudadanos inscritos en las oficinas de empleo como demandantes de trabajo que con una activación de los contratos laborales. En concreto durante el pasado mes la cifra aumentó en 251.000 individuos, lo que a su vez representa la cifra más alta desde junio de 2003. La causa de este aumento del paro hay que situarlo en el despido de los eventuales de la administración pública. En tercer lugar aparece el dato del salario por hora trabajada que se mantuvo en 15,9 dólares, 2 centavos por debajo de las estimaciones iniciales, lo que a su vez viene a significar que no existe una gran oferta de empleos. La conclusión de todo es que el colectivo de trabajadores norteamericanos por cuenta ajena continúa lejos de sus mejores momentos y el mantenimiento del salario por hora trabajada tiene la contrapartida de cuestionar la capacidad de consumo de los asalariados. |
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