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Posturas ante la dispersión
LOS CANDIDATOS a lehendakari en las elecciones del 17 de abril tendrán que posicionarse sobre el tema de la dispersión de los presos de ETA a requerimiento de la asociación de familiares de los mismos, Etxerat, que anuncia que gestionará entrevistas con todos los cabezas de lista para que se manifiesten al respecto. El buscar una salida a esta lacerante cuestión se considera fundamental para lograr la necesaria distensión que facilite el comienzo del esperado proceso de paz que permita la normalización política de Euskadi. Es lógico, por tanto, que quienes aspiran a gobernar en Ajuria Enea expongan públicamente -los silencios también son elocuentes- sus puntos de vista o mejor, como pretende Etxerat, sus «compromisos concretos» para acabar con esta discriminatoria política penitenciaria, contraria a las corrientes progresistas sobre reinserción vigentes en los países democráticos civilizados.
LOS PARTIDOS nacionalistas vascos y EB han mostrado ya de manera reiterada su oposición a esta retrógrada estrategia carcelaria fundamentada en la venganza. Hace tan sólo unas horas, el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, exponía un estudio de cómo sería el sistema penitenciario vasco si se transfirieran las competencias tantas veces pedidas. El pretendido contexto de garantía de los derechos humanos básicos de los presos, por graves que sean sus delitos, supondría el fin de la dispersión. MUCHO más especulativa aparece la intención del PSOE que, fiel a la ambigüedad electoralista del talante de Zapatero, oscila entre las insinuaciones favorables al cambio y la firmeza inmovilista, según el discurso se dirija a Euskadi o al resto del Estado. Pero en el clima de rumores sobre negociaciones secretas entre el Gobierno español y ETA, la izquierda abertzale concede cierta credibilidad a los socialistas. Ayer, sin ir más lejos, LAB valoraba como ‘‘positiva’’ la excarcelación de seis de los jóvenes acusados de colaborar con ETA; cuando en realidad quedan libres por imperativo legal, tras cumplir el plazo máximo de cuatro años de prisión preventiva. Del que no cabe esperar ninguna flexibilidad es del PP, aferrado a la utilización política permanente de la lucha antiterrorista.
PERO más allá del trasfondo político, hay que reparar la injusticia que esta discriminación representa para los miles de familiares y amigos de los reclusos, castigados, sin cometer ningún delito, a recorrer miles de kilómetros; lo que, independientemente de los gastos, causó 47 accidentes de tráfico el año pasado, con un balance de dos muertos.
Catastrofismo sin sentido
LAS CAMPAÑAS electorales obligan a difíciles ejercicios dialécticos que requieren cinismo y cierta gracia para defender visiones interesadas de la realidad. Con manifiesta falta de la última, Patxi López se empeña en proclamar, con gran apoyo mediático, lo mal que va Euskadi en lo económico y social y el grave deterioro de las condiciones de vida de los vascos. Contra la evidencia estadística que nos sitúa en cabeza del Estado en desarrollo, Patxi apuesta por el catastrofismo. Una estrategia poco inteligente, probablemente. |
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