Presionado por la sociedad irlandesa para que demuestre su compromiso con la paz en el Ulster, el Sinn Féin inauguró ayer en Dublín su conferencia anual, en el año de su centenario, con una defensa del papel del IRA.
Durante el discurso de apertura, el "número dos" del Sinn Féin, Martin McGuinness, afirmó que su brazo armado, el Ejército Republicano Irlandés (IRA), no puede ser considerado como una «banda criminal», al tiempo que pidió temple para evitar la vuelta de la violencia a la isla.
Lo que se prometía como un fin de semana de celebraciones por el cumpleaños del Sinn Féin y sus éxitos electorales, queda marcado por la supuesta implicación del partido y del IRA en robos, asesinatos y una compleja red de lavado de dinero.
«No voy a permitir -advirtió- que se criminalice nuestra lucha o que caigamos en una espiral que nos lleve inexorablemente al retorno de la violencia».
Además, las presiones de ambos Gobiernos de Londres y Dublin y de la comunidad católica de Belfast han obligado al líder del Sinn Féin, Gerry Adams, a suspender a siete de sus correligionarios por su supuesta relación con el asesinato del norirlandés Robert McCartney. |