HAN PASADO ocho años y por el camino, poco a poco, han podido celebrar avances como la futura legalización de los matrimonios homosexuales. Sin embargo, «cuantos más logros se consiguen, más retos debes plantearte», considera Karmele Merino, integrante de Hegoak, asociación que mañana celebra su octavo aniversario.
Hegoak, entre cuyos objetivos se cuentan «profundizar en la libertad de expresión y vida afectivo-sexual desde una óptica progresista y transformadora» celebra sus ocho años de andadura con un nuevo local (Dos de Mayo, 7), desde el que poner en marcha proyectos con los que estar cada día más cerca de la tan ansiada «normalización».
Cuarenta socios luchan a diario por poner en marcha iniciativas como el festival Zinegoak, bordeando obstáculos como la escasa presencia de mujeres en la entidad. «Las mujeres soportan una doble carga: su condición femenina y lésbica. Contar con mayor número de mujeres sería enriquecedor y la lucha tendría más fuerza», reflexiona Merino.
Proyectos educativos, talleres de salud, asesoramiento jurídico y psicológico, la ya famosa Hegoeskapada o la publicación trimestral de la revista Hegoak centran algunas de sus actividades que además tienen fiel reflejo en su página web (hegoak.com); todo encaminado a un fin «muy simple: queremos mostrar que tu condición sexual, sea la que sea, no debe significar una pérdida de derechos. Todos somos iguales y como iguales debemos ser tratados», sentencia Merino. |