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Elena Alonso, miembro de Médicos sin Fronteras. Roberto Zarrabeitia |
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«Estamos haciendo de Palestina una sociedad enferma, con un trauma psicológico brutal»
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Elena Alonso Portugaluja de 31 años y miembro de Médicos Sin Fronteras, ha trabajado en la ciudad palestina de Hebrón y en un proyecto de sida en Kenia
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Aitziber Atxutegi Bilbao
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Ha trabajado en la ciudad palestina de Hebrón y en Kenia. Miembro de MSF, Elena Alonso afirma que tan importante como la atención sanitaria que prestan es «denunciar lo que ocurre y dar voz a los que sufren». Este año, la organización denuncia la «manipulación» del humanitarismo por parte de los ejércitos y recuerda a sus cinco miembros asesinados en Afganistán, sin olvidarse de las «crisis olvidadas» de Somalia, Uganda o Sudán.
No parece que la de Palestina sea una crisis olvidada.
Para nosotros es prácticamente imposible entender cómo se vive en Palestina. No se trata de muertos, que hay muchos, sino del día a día. Es una población que vive atrapada en su propia tierra, que sufre ataques, en una situación de absoluto desamparo, de un ejército que puede hacer lo que quiera: hay operaciones militares, se invaden y destruyen casas, se dan palizas a la gente en la calle, se detiene con absoluta impunidad... Es difícil de imaginar lo que supone estar encerrado un mes sin poder salir de casa con toda tu familia.
¿Qué consecuencias tiene?
Una situación de miedo, frustración y de falta de futuro impresionante. El trauma psicológico es brutal, estamos haciendo de Palestina una sociedad enferma. Niños de 4 y 5 años te dicen que quieren de regalo una M-16, la metralleta del ejército israelí, para matar judíos, porque si no les van a matar a ellos. Todos sufren pesadillas. Las familias de los mártires no pueden expresar el dolor de la pérdida de un hijo porque muchos los consideran héroes. Eso, para las madres, es un nivel de sufrimiento brutal. La mayor parte de los hombres han sido torturados en cárceles israelíes, con secuelas de por vida. Y son los que están educando a los niños. ¿Qué va a pasar con ellos? Hay generaciones enteras perdidas. Es terrorífico.
Ha estado en Kenia, uno de los países que más sufre el sida.
En Kenia hay más de 1,2 millones de infectados, ha destrozado la economía del país, el equilibrio social y familiar... Es brutal. África se está muriendo de sida y lo estamos observando con una pasmosidad impresionante.
¿El caso de los niños es el más sangrante?
Es que tienen tan pocas opciones... Primero, porque no se les diagnostica hasta los 18 meses, ¡18 meses! A ver qué madre espera aquí un diagnóstico 18 meses. Y luego, porque no hay formulaciones pediátricas. Se me parte el alma porque les das el tratamiento cuando son capaces de tragarse las pastillas, de adultos partidas por la mitad.
En situaciones como el asesinato de 5 miembros de MSF en Afganistán el año pasado, ¿no se plantea su trabajo?
Me moriré cuando tenga que hacerlo, pero también me puede pasar en la A-8. Me cuidaré muy mucho, no sólo por mi propia vida, sino porque la muerte de un expatriado puede suponer el cierre de un proyecto. Somos una organización humanitaria, no tenemos alma de mártires.
¿Ha temido alguna vez por su vida?
No. De todas formas, las normas de seguridad que tenemos son fortísimas. En Kenia, en un pueblo tranquilo donde nunca pasa nada, no podemos andar solos ni conducir de noche, tenemos guardas de seguridad en casa... Y no te cuento en Palestina: sólo salimos a la calle de día y nunca solos, siempre bien identificados, no usar la radio y tener siempre las manos visibles al cruzar un puesto de control...
¿Por qué no ser médico aquí?
Como médico, siempre voy a atender a gente que sufre, aquí o en Tegucigalpa. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de llevar esta vida y yo puedo contribuir a ser voz de esas situaciones injustas. Tan importante como la asistencia sanitaria es denunciar lo que ocurre.
Denuncian también el "humanitarismo militar"...
Las acciones militares teñidas de humanitarismo se ven mejor en la sociedad occidental, es una forma de limpiar la imagen. En Afganistán hay carteles en los que se pide a los locales que ayuden a los americanos a encontrar a miembros de Al Qaeda si quieren recibir la ayuda humanitaria de la coalición. Eso confunde a la población, se interpreta que las organizaciones humanitarias no son neutrales. Los ejércitos están siendo muy dañinos en ese sentido. |
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