El actor neozelandés Russell Crowe figuraba, según las autoridades estadounidenses, como una de las personas que terroristas islamistas de la red Al Qaeda pretendían secuestrar, en una trama para provocar una «desestabilización cultural», informó ayer la prensa australiana.
El plan consistía en secuestrar a personajes famosos del mundo del espectáculo. De acuerdo con el diario ‘‘The Herald Sun’’, en el período preparatorio de los Oscar 2001, cuando Crowe se alzó con la estatuilla dorada por ‘‘Gladiador’’, el FBI alertó al actor de que corría el riesgo de ser secuestrado. «Esa fue la primera conversación en la que yo escuché por primera vez en mi vida de Al Qaeda», dijo el actor en una entrevista exclusiva concedida a la revista "GQ".
«Pero se trataba, y aquí hay otro toque de ironía, de sacar de la escena estadounidense (personajes) iconográficos en un plan que era una suerte de desestabilización cultural». |