El presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, Carlos Bustelo, presentó ayer su dimisión, que será aceptada por el Ministerio de Industria, ante las dificultades para trasladar la sede del organismo a Barcelona.
Con esta renuncia concluye el desencuentro entre el presidente de la CMT y el Gobierno español, que se inició cuando el presidente de la Generalitat de Catalunya, Pascual Maragall, anunció que se iba a trasladar el organismo a Barcelona. Carlos Bustelo advirtió entonces de que si se tomaba esta decisión «la parte de su equipo más valiosa, que tiene su vida en Madrid, podría dejar la Comisión».
Tras la decisión oficial del Gobierno español de trasladar la CMT, aprobada en el consejo de ministros del 30 de diciembre, en un encuentro con empresarios Carlos Bustelo llegó a calificar la medida de «deportación».
El ministro de Industria, José Montilla, le contestó que tanto el traslado como la propia creación de la comisión fueron, es su día, decisiones políticas.
El 17 de febrero pasado, el Consejo de la CMT aprobó una resolución con las actuaciones para realizar el traslado en la que se señalaba que se abriría una oficina en Barcelona y se dejarían en Madrid el resto de las dependencias, lo que provocó la advertencia del Ministerio de que cesaría al presidente de la CMT si incumplía el decreto de traslado.
El 2 de marzo, en el Senado, Bustelo insistió en las dificultades para el traslado de los trabajadores a Barcelona y a preguntas de los periodistas reconoció que había pensado renunciar al cargo. Decisión que materializó ayer al remitir una carta a Rodríguez Zapatero poniendo su cargo a disposición del Ejecutivo. |