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Diario de tres diarios
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Nueva zanahoria Y ¿el mismo palo?
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Juan Carlos Ibarra
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DICE Zapatero que su Gobierno está dispuesto a respaldar «un acuerdo definitivo, o al menos con amplia vocación de permanencia» sobre el futuro de Euskadi y su relación con España, «un acuerdo que avalen todas las fuerzas políticas vascas». Ésta es la gaseosa columna vertebral del discurso del presidente español ayer en el Senado. A esto se reduce, al parecer, todo su proyecto para este país: a decir que está dispuesto a apoyar un acuerdo que tenga el respaldo de todas las fuerzas políticas vascas. ¿Y quién no? El problema surge cuando se quieren dar los pasos para diseñar ese acuerdo. Algunos ya los han dado y esos pasos han fructificado en un proyecto de Estatuto Político que ha logrado la mayoría absoluta en la Cámara de Gasteiz. El PSE, de la mano del PP, se ha negado a andar ese camino. Zapatero lo volvía a tapiar ayer diciendo que tiene «un origen equivocado», «un discurrir equivocado» y que lleva a «un punto sin salida». No parece un inicio alentador para ese consenso que quiere buscar "entre todos los partidos vascos". Plantea el presidente español empezar de cero, en una nueva versión del palo y la zanahoria que ha utilizado siempre la Administración del Estado para frenar a los nacionalistas vascos. Durante 25 años han empleado el señuelo del Estatuto de Gernika, en un regateo constante sobre su cumplimiento. Ahora que una parte se ha hartado de un juego en el que siempre ganan los mismos, es decir, los que pueden diseñar las reglas, ahora muestran la zanahoria del «acuerdo histórico» que dará lugar a un supuesto nuevo marco. La pregunta es: ¿en ese escenario, el palo, el akuilu, lo va a seguir teniendo en exclusiva el Estado? Si es así, todo será más de lo mismo. |
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