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Una mirada musulmana
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Ahmed Elhanafy
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Los musulmanes vascos nos vimos confrontados hace un año a los terribles acontecimientos sucedidos en Madrid. Nuestra reacción no se hizo esperar, a las pocas horas salimos a la calle, en Bilbao, a expresar nuestra repulsa, junto con el resto de los ciudadanos. Fue emocionante ver en aquel duro momento que la gente aplaudía nuestro gesto, nos arropaba. Comenzaba entonces el año después. REGRESO AL 11-M Sucedió de mañana. Muchos musulmanes se negaron durante mucho tiempo a aceptar la posibilidad de que las bombas en los trenes, que acabaron con 192 vidas, entre ellas las de 9 maghrebíes, y causaron más de 5.000 heridos, fueran un acto organizado por extremistas autodenominados "islámicos". La vida de la mayor parte de los musulmanes y musulmanas del mundo transcurre por otros cauces totalmente distintos. Somos 1.300 millones en todo el planeta, y un largo 80% vivimos fuera de Oriente Medio o de los países árabes. El retrato robot de un musulmán en 2005 tiene rasgos de indonesio o de indio. El 11 de marzo los 10.000 musulmanes del País Vasco vivíamos nuestras vidas diversas, tan diversas y plurales como las de cualquier otro colectivo de esta compleja sociedad. Assabil, la asociación musulmana vasca creada en Bilbao en 2003, difundió entonces un comunicado urgente y redactó un artículo de análisis titulado significativamente "¿Tenemos los musulmanes que hablar del 11-M?". Y es que los musulmanes pretendemos alcanzar objetivos positivos y constructivos de cara a esta sociedad, por lo que aquel día sentíamos que no procedía aceptar que estábamos bajo sospecha simplemente por el hecho de tener una confesión religiosa que en los últimos años, sobre todo tras el 11-S, es presentada como rígida y violenta, cuando en realidad "Islam" significa "estar en paz con Dios", y la palabra "salam" ("paz" en árabe) forma parte de nuestro vocabulario diario, de nuestras oraciones, saludos y buenas intenciones. Queríamos y queremos transmitir que el buen musulmán aporta a su sociedad, con su trabajo y con su saber islámico. Hay que decirlo alto y claro, ya que no es éste precisamente el tono ni el discurso predominante cuando se habla en Europa, a menudo con escaso conocimiento, sobre el Islam o sobre los musulmanes. EL AÑO DESPUÉS La vida para el colectivo musulmán vasco, formado también por autóctonos aunque mayoritariamente inmigrante maghrebí y subsahariano, ha visto transcurrir este primer año tras los atentados de una forma prácticamente impecable. No se han registrado actos de tipo racista, represalias o amenazas. Nuestras escasas y muy modestas mezquitas no han sido de ninguna manera atacadas. Y esto es algo que debemos agradecer sinceramente. No obstante, cabe a nosotros los musulmanes seguir movilizándonos, visibilizándonos, con el fin de promover el mutuo conocimiento y el acercamiento de un cada vez mayor número de ciudadanos de buena voluntad a una idea no islamófoba y prejuiciada de nuestra confesión religiosa, el Islam. A pesar de que el debate sobre el Islam en Europa es un debate amplio que recorre o debería recorrer nuestras comunidades islámicas, hemos de señalar que los musulmanes en Euskadi somos un colectivo socialmente frágil, con muy escasos recursos económicos y unas amplias necesidades concernientes a infraestructuras esenciales. La mayor mezquita de Euskadi es una lonja en la calle Fika de Bilbao con apenas cabida para 500 personas. No existe nada parecido a un Centro Islámico que articule, tanto el autodesarrollo de nuestra comunidad, como la necesaria relación con el entorno mayoritario no-musulmán. Queremos hacer un buen trabajo a favor del diálogo intercultural e interconfesional, pero carecemos de los medios básicos para ser interlocutores estables. En toda Europa las comunidades musulmanas necesitan un apoyo público, social e institucional, para luchar contra la guetización y los futuros extremismos, fruto de la marginación, de la no-integración o de la islamofobia ancestral y post-11-S. Desde Assabil hemos de señalar que nuestras entrevistas con representantes de todas las instituciones vascas, gobierno, diputaciones y ayuntamiento bilbaíno, han quedado únicamente en buenas palabras. Incluso, para nuestra sorpresa, el Ayuntamiento nos ha rechazado un pequeño proyecto de subvención cultural. Lejos de desanimarnos, como musulmanes nos mantenemos totalmente abiertos a todo tipo de actos públicos, en el ámbito mediático, formativo, con el objetivo de luchar contra los prejuicios, exigir lo que nos corresponde como ciudadanos participativos (también fiscalmente), reafirmamos nuestra voluntad de seguir hablando a los medios, asistiendo a charlas y conferencias, y tratando de estructurar una comunidad musulmana capaz de hacer frente al reto de una sociedad abierta, libre y plural, aportando nuestra perspectiva islámica, fruto del desarrollo de una civilización mundial de más de catorce siglos. Un año después del 11-M, los musulmanes repetimos incansablemente que el Islam es una vía de Paz, universalista e igualitarista, tan respetable como otras vías espirituales, modelos de conducta o ideologías. Tendemos aún más la mano al conjunto de la sociedad vasca y seguiremos haciéndolo, si Dios quiere, en los próximos tiempos.
Ahmed Elhanafy es presidente de ASSABIL, Centro Sociocultural Islámico del País Vasco - Euskal Herriko Zentro Soziokultural Islamiarra |
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