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La mirada transfronteriza
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Largos plazos
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José Luis Arriaga
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La multitudinaria manifestación de Beirut el martes pasado a favor de Siria como aliada de un pasado todavía reciente y en contra de la injerencia de los EE.UU. que no pocos libaneses temen que vaya a tomar el papel de protector de Líbano como sustituto de Siria, es un signo de división actual que augura un futuro nada halagüeño. Así parece haberlo entendido el druso Walid Yumblatt que ha querido pedir colaboración a los jefes de Hezbolah y Amal para llevar adelante un programa único de patriotismo libanés. La asistencia rozó el millón y medio según los convocantes y varios cientos de miles, según otros, pero hoy por hoy y escuchados los eslóganes de la manifestación del martes, no parece probable tal colaboración cuando para unos Siria es la causa última de todos los males de Líbano desde la guerra civil y para otros es merecedora de gratitud por su defensa contra Israel y USA.
Tampoco la muerte de Aslan Masjadov en Tolstoy-Jurt al norte de Grozny en Chechenia será la campanada definitiva de la paz con Moscú. La primera reacción del presidente Putin parece la más real cuando dice que "tenemos que fortalecer nuestros impulsos para la defensa de la república" aunque luego diga el Kremlin que habían pensado en ofrecer un alto puesto directivo a Masjadov en el aparato de Seguridad chechena. Queda vivo aún el gemelo terrorista del teatro musical Nordost y de la escuela de Beslan, Shamil Bassayev, y otros cuyos nombres suenan menos pero que siguen soñando con la libertad de su única patria, Chechenia.
Largos plazos le esperan también al presidente de Ucrania que ha llegado a Alemania a pedir el apoyo alemán para una futura, aún lejana, adhesión de su país a la UE. Yushenko llega a Berlín en un momento poco propicio cuando un alto director del ministerio de Interior alemán ha tenido que ser liberado de sus responsabilidades por negligencias en la concesión de visados en Kiev. El presidente ucraniano se pregunta si los estudiantes de Ucrania en Berlín o París no pueden ser dispensados de visados pero olvida a quienes vienen a ocupar puestos de trabajo normal que ha dejado fuera a las víctimas del paro y a las que han aprovechado la magnanimidad alemana para ejercer fuera de Ucrania la prostitución.
Aun dando por resuelta la cuestión de los visados que ha rozado la honorabilidad de los ministros de Interior, Schilly y Exteriores, Fischer, Ucrania es consciente de que quedan muchos años por delante para que el país pueda aspirar a una candidatura real a la UE. |
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