Hastío La falta de un servicio de Sanidad en Araia está provocando el hartazgo entre los vecinos
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ANGEL G. PERDIÓ a su hijo en un accidente en Araia el pasado 4 de enero. A su dolor se le sumó el del sentimiento de rabia e impotencia cuando supo que la ambulancia que había solicitado llegaba sin médico y que, el mismo, no se personó en la localidad pasados más de veinte minutos. Ahora, Ángel ha iniciado una batalla para evitar que una situación similar vuelva a repetirse. Según explica el mismo en una carta remitida al Ayuntamiento de Araia, el 4 de enero llegó una ambulancia con dotación de personal pero sin un médico para atender a su hijo.
Ante tales circunstancias, se solicitó su inmediata presencia en el lugar del accidente, si bien su familia tuvo que esperar la llegada del médico que se encontraba en el Consultorio de Ozaeta. Llegó pasados más de veinte minutos «que es lo que se tarda en llegar a Araia», ello tras abandonar su consulta en la mencionada localidad arabarra. Es entonces cuando muchos vecinos de Araia se dan cuenta de que su médico, que pasa consulta desde las once de la mañana, es el que, antes de esa hora, despacha en Ozaeta.
Mientras, el ambulatorio de Araia permanece cerrado a cal y canto. «Si el médico estuviera en Araia y hubiese salido a una urgencia, por ejemplo, a un pueblo del municipio como Egino o cualquier otro, lo hubiese entendido. Pero, sin embargo, no he tenido la posibilidad de tener un médico y eso es lo que ya nunca sabremos, si mi hijo podría haberse salvado», denunciaba ayer Angel G.
Una «negligencia» por la que requirió respuestas ante la dirección de Osakidetza en Araba y de la que sólo recibió, dice, «explicaciones sin peso y sin contenidos». Entre ellas, destaca que, por ejemplo, se argumentase que no había médicos en paro de la especialidad necesitada para el caso de su hijo. Ahora, a la espera del informe forense que determine si se podía haber hecho más, (en consecuencia actuará judicialmente), Ángel G. ha presentado una moción en el Ayuntamiento para exigir garantías sanitarias en un pueblo del que, recuerda, dependen «miles de personas de Araia y sus alrededores». |